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Rocío >> LA CAPILLA del FORO - Lecturas del dia >> LECTURAS DEL LUNES 9 DE JULIO DE 2018
(Mensaje iniciado por: jartivle en 09.07.18 a las 10:26:54)

Título: LECTURAS DEL LUNES 9 DE JULIO DE 2018
Publicado por jartivle en 09.07.18 a las 10:26:54

Primera lectura

Lectura de la profecía de Oseas (2,16.17b-18.21-22):

Así dice el Señor: «Yo la cortejaré, me la llevaré al desierto, le hablaré al corazón. Y me responderá allí como en los días de su juventud, como el día en que la saqué de Egipto. Aquel día –oráculo del Señor–, me llamará Esposo mío, no me llamará ídolo mío. Me casaré contigo en matrimonio perpetuo, me casaré contigo en derecho y justicia, en misericordia y compasión, me casaré contigo en fidelidad, y te penetrarás del Señor.»

Palabra de Dios


Salmo
Sal 144

R/. El Señor es clemente y misericordioso

Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza. R/.

Una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.
Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas. R/.

Encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias. R/.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.



El Señor es clemente y misericordioso



Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,18-26):

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un personaje que se arrodilló ante él y le dijo: «Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, ponle la mano en la cabeza, y vivirá.»
Jesús lo siguió con sus discípulos. Entretanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, pensando que con sólo tocarle el manto se curaría.
Jesús se volvió y, al verla, le dijo: «¡Ánimo, hija! Tu fe te ha curado.» Y en aquel momento quedó curada la mujer.
Jesús llegó a casa del personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo: «¡Fuera! La niña no está muerta, está dormida.»
Se reían de él. Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se puso en pie. La noticia se divulgó por toda aquella comarca.

Palabra del Señor

Gloria a Ti, Señor Jesús

Título: Re: LECTURAS DEL LUNES 9 DE JULIO DE 2018
Publicado por jartivle en 09.07.18 a las 10:28:02

comentario del Evangelio por
San Atanasio (295-373), obispo de Alejandría, doctor de la Iglesia
Sobre la Encarnación del Verbo, 8-9
«Entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se puso en pie»

     El Verbo, la Palabra de Dios, incorpóreo, incorruptible e inmaterial, vino al mundo aunque tampoco antes se hallaba lejos. En efecto, no había dejado ninguna parte de la creación privada de su presencia porque él, que mora junto a su Padre, lo llenaba todo. Pero se hizo presente abajándose a causa de su gran amor por nosotros, y se nos manifestó... Tuvo piedad de nuestra raza, compasión de nuestra debilidad, y condescendió a compartir nuestra condición corruptible. No aceptó que la muerte dominara sobre nosotros; no quiso ver perecer lo que había comenzado, ni ver fracasar la obra que su Padre había llevado a cabo al crear a los hombres. Tomó, pues, un cuerpo, y un cuerpo que no es diferente del nuestro. Porque no quiso solamente estar en un cuerpo o solamente manifestarse. Si hubiera querido sólo manifestarse, hubiera podido llevar a cabo esta teofanía de manera más poderosa. Pero no: tomó nuestro cuerpo...

    El Verbo tomó un cuerpo capaz de morir para que este cuerpo, participando del Verbo que está por encima de todo..., fuera incorruptible gracias al Verbo que permanece en él, y a fin de liberar de la corrupción a todos los hombres por la gracia de la resurrección. El Verbo, pues, ofreció a la muerte el cuerpo que había tomado, como un sacrificio y una víctima sin mancha alguna; y seguidamente anonadó a la muerte librando de la misma a todos los hombres, sus semejantes, por la ofrenda de este cuerpo que los une.

    Es justo que el Verbo de Dios, superior a todos, que ofrecía su propio templo, su cuerpo, en rescate por todos, pagara nuestra deuda con su muerte. Unido a todos los hombres a través de un cuerpo semejante al de ellos, es justo que el Hijo de Dios, incorruptible, revista a todos los hombres de incorruptibilidad, según la promesa traída con su resurrección. Porque la corrupción misma, implicada en la muerte, ya no tiene ningún poder sobre los hombres a causa del Verbo que se había hecho una misma cosa con ellos por su cuerpo semejante al de ellos.




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