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Título: LECTURAS DEL DOMINGO 7 DE ENERO DE 2018 Publicado por jartivle en 06.01.18 a las 20:52:10 Primera lectura Lectura del libro de Isaías (42,1-4.6-7): Así dice el Señor: «Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas. Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.» Palabra de Dios Salmo Sal 28,1a.2.3ac-4.3b.9b-10 R/. El Señor bendice a su pueblo con la paz Hijos de Dios, aclamad al Señor, aclamad la gloria del nombre del Señor, postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R/. La voz del Señor sobre las aguas, el Señor sobre las aguas torrenciales. La voz del Señor es potente, la voz del Señor es magnífica. R/. El Dios de la gloria ha tronado. En su templo un grito unánime: «¡Gloria!» El Señor se sienta por encima del aguacero, el Señor se sienta como rey eterno. R/. Segunda lectura Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (10,34-38): En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: «Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los israelitas, anunciando la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos. Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.» Palabra de Dios Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,7-11): En aquel tiempo, proclamaba Juan: «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.» Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto.» Palabra del Señor Gloria a Ti, Señor Jesús |
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Título: Re: LECTURAS DEL DOMINGO 7 DE ENERO DE 2018 Publicado por jartivle en 06.01.18 a las 20:53:06 comentario del Evangelio por San Jerónimo (347-420), sacerdote, traductor de la Biblia, doctor de la Iglesia Homilías sobre el Evangelio según San Marcos (Trad.©Evangelizo.org) El bautismo de Jesús «Y fue bautizado en el Jordán por Juan». Grande es su misericordia: aquel que no había cometido ningún pecado es bautizado por un pecador. Por el bautismo del Señor todos los pecados son perdonados. Pero es solamente una forma de prefiguración, ya que la verdadera redención de los pecados está en la sangre de Cristo, en el misterio de la Trinidad. «En cuanto salió del agua, vio que los cielos se rasgaban». Todo esto está escrito para nosotros. Antes de recibir el bautismo, tenemos los ojos cerrados, no podemos ver las realidades celestiales. «Vio el Espíritu en forma de paloma que bajaba sobre él. Entonces se oyó una voz que venía de los cielos: tú eres mi Hijo Amado; en ti me complazco». Vemos el misterio de la Trinidad: Jesús es bautizado, el Espíritu Santo desciende bajo la forma de una paloma, el Padre habla desde lo alto del cielo. «Vio que los cielos se rasgaban». La expresión “vio” nos muestra que los otros no lo vieron. No nos imaginemos que los cielos simple y materialmente se rasgaron: nosotros mismos estamos en ese lugar, según la diversidad de nuestros méritos, vemos los cielos abiertos o cerrados. Una fe total ve los cielos abiertos, pero una fe que duda los ve cerrados. «Vio que los cielos se rasgaban, y el Espíritu en forma de paloma se quedaba sobre él» (Jn 1:32). Miren lo que dice la Escritura: quedarse, es decir que no se fue. Sobre Cristo, descendió el Espíritu Santo y en él moró; por lo que sobre los hombres, desciende pero no mora. En efecto, ¿esperamos que el Espíritu Santo more en nosotros cuando odiamos a nuestro hermano, o cuando tenemos malos pensamientos? Si tenemos buenos pensamientos, es porque el Espíritu Santo vive en nosotros, pero si son malos, es signo de que el Espíritu Santo se ha retirado de nosotros. Es por eso que se dice del Salvador: «Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es él» (Jn 1:33). |
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