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(Mensaje iniciado por: jartivle en 02.01.18 a las 21:49:48)

Título: LECTURAS DEL MIERCOLES 3 DE ENERO DE 2018
Publicado por jartivle en 02.01.18 a las 21:49:48

Primera lectura


Lectura de la primera carta de Juan (2,29;3,1-6):

Si sabéis que él es justo, reconoced que todo el que obra la justicia ha nacido de él. Mirad que amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. Todo el que tiene esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro. Todo el que comete pecado quebranta también la ley, pues el pecado es quebrantamiento de la ley. Y sabéis que él se manifestó para quitar los pecados, y en él no hay pecado. Todo el que permanece en él no peca. Todo el que peca no le ha visto ni conocido.

Palabra de Dios


Salmo
Sal 97,1.3cd-4.5-6

R/. Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas;
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera,
gritad, vitoread, tocad. R/.

Tañed la cítara para el Señor
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas
aclamad al Rey y Señor. R/.




Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios




Lectura del santo Evangelio según san Juan (1,29-34):

Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: "Trás de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo." Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua para que sea manifestado a Israel.»
Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado el Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo." Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»

Palabra del Señor

Gloria a Ti, Señor Jesús

Título: Re: LECTURAS DEL MIERCOLES 3 DE ENERO DE 2018
Publicado por jartivle en 02.01.18 a las 21:51:31

comentario del Evangelio por
Santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein, (1891-1942), carmelita descalza, mártir, copatrona de Europa
Las Bodas del Cordero 14/09/1940
« He ahí el Cordero de Dios »

     En el Apocalipsis, el apóstol Juan ve «un Cordero en pie con señales de haber sido degollado» (Ap 5:6). Junto al Jordán, Juan el Bautista señaló a Jesús como «el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo». El apóstol Juan había comprendido esa Palabra, y comprendía ahora esa imagen. El que caminaba junto al Jordán y que se le había manifestado en «vestiduras blancas, con ojos llameantes» y con la espada de juez, «el Primero y el Ultimo» (Ap 1:13-17), llevo verdaderamente a la plenitud todo lo que los ritos de la Antigua Alianza representaban simbólicamente.

     Cuando en el día más santo y solemne del año el Sumo Sacerdote entraba en el Santo de los Santos, en el sacratísimo lugar de la Presencia de Divina, había tomado anticipadamente dos machos cabríos: el uno, para cargar sobre él los pecados del pueblo para que se los llevase al desierto; el otro, para rociar con su sangre la Tienda y el Arca de la Alianza (Lv 16). Ese era el sacrificio expiatorio ofrecido por el pueblo. Después sacrificaba un holocausto para sí mismo y para todo el pueblo quemando totalmente los restos del sacrificio expiatorio. Un día solemne y santo, era ese día de la Reconciliación.
Pero, ¿qué es lo que hizo posible la reconciliación? no fue ni la sangre de los animales inmolados, ni el Sumo Sacerdote de la descendencia de Aarón, tal y como lo dijo San Pablo en la Carta a los Hebreos (Cap. 8-9). Fue el verdadero sacrificio de reconciliación, el que estaba prefigurado en todos los sacrificios prescritos por la Ley, era «el Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec» (Sal 110:4). Él era también el auténtico Cordero pascual por cuya causa el ángel exterminador pasó de largo frente a las casas de los hebreos, cuando atacó a los egipcios (Ex 12:23). El mismo Señor les dio a entender esto a sus discípulos, cuando comió con ellos el cordero pascual por última vez, y se les ofreció a sí mismo como alimento.



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