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Rocío >> LA CAPILLA del FORO - Lecturas del dia >> LECTURAS DEL MARTES 19 DE DICIEMBRE DE 2017
(Mensaje iniciado por: jartivle en 18.12.17 a las 21:40:59)

Título: LECTURAS DEL MARTES 19 DE DICIEMBRE DE 2017
Publicado por jartivle en 18.12.17 a las 21:40:59


Primera lectura
Lectura del libro de los Jueces (13,2-7.24-25a):

EN aquellos días, había en Sorá un hombre de estirpe danita, llamado Manoj. Su esposa era estéril y no tenía hijos.
El ángel del Señor se apareció a la mujer y le dijo:
«Eres estéril y no has engendrado. Pero concebirás y darás a luz un hijo. Ahora guárdate de beber vino o licor, y no comas nada impuro, pues concebirás y darás a luz un hijo. La navaja no pasará por su cabeza, porque el niño será un ****r de Dios desde el seno materno. Él comenzará a salvar a Israel de la mano de los filisteos».
La mujer dijo al esposo:
«Ha venido a verme un hombre de Dios. Su semblante era como el semblante de un ángel de Dios, muy terrible. No le pregunté de dónde era, ni me dio a conocer su nombre. Me dijo: “He aquí que concebirás y darás a luz un hijo. Ahora, pues, no bebas vino o licor, y no comas nada impuro; porque el niño será ****r de Dios desde el seno materno hasta el día de su muerte”».
La mujer dio a luz un hijo, al que puso de nombre Sansón. El niño creció, y el Señor lo bendijo. El espíritu del Señor comenzó a agitarlo.

Palabra de Dios
Salmo
Sal 70,3-4a.5-6ab.16-17

R/. Que se llene mi boca de tu alabanza,
y así cantaré tu gloria.

V/. Sé tú mi roca de refugio,
el alcázar donde me salve,
porque mi peña y mi alcázar eres tú.
Dios mío, líbrame de la mano perversa. R/.

V/. Porque tú, Señor, fuiste mi esperanza
y mi confianza, Señor, desde mi juventud.
En el vientre materno ya me apoyaba en ti,
en el seno tú me sostenías. R/.

V/. Contaré tus proezas, Señor mío;
narraré tu justicia, tuya entera.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas. R/.










Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,5-25):

EN los días de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote de nombre Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón, cuyo nombre era Isabel.
Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada.
Una vez que Zacarías oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según la costumbre de los sacerdotes, le tocó en suerte a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso.
Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor.
Pero el ángel le dijo:
«No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría y gozo, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; estará lleno del Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos hijos de Israel al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, “para convertir los corazones de los padres hacía los hijos”, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto».
Zacarías replicó al ángel:
«¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada».
Respondiendo el ángel, le dijo:
«Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado para hablarte y comunicarte esta buena noticia. Pero te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento oportuno».
El pueblo, que estaba aguardando a Zacarías, se sorprendía de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo.
Al cumplirse los días de su servicio en el templo, volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir de casa cinco meses, diciendo:
«Esto es lo que ha hecho por mí el Señor, cuando se ha fijado en mi para quitar mi oprobio ante la gente».

Palabra del Señor

Gloria a Ti, Señor Jesús

Título: Re: LECTURAS DEL MARTES 19 DE DICIEMBRE DE 2017
Publicado por jartivle en 18.12.17 a las 21:42:18


comentario del Evangelio por
Orígenes (c. 185-253), presbítero y teólogo
Homilías sobre el Evangelio según San Lucas, numero 3.
« Grande a los ojos del Señor »

     Al ver el ángel Zacarías se turbó. De hecho, cuando una figura desconocida se presenta a las miradas humanas, ésta confunde la inteligencia y atemoriza al corazón. Es por eso que el ángel, conociendo la naturaleza humana, lleva primero el remedio a su temor por medio de estas palabras: «No temas Zacarías». Reconforta su alma asustada y la llena de alegría por este nuevo mensaje: «tu petición ha sido escuchada: Isabel, tu mujer, te dará un hijo, a quien pondrás por nombre Juan y te llenará de gozo y alegría». Incluso ahora el nacimiento de Juan es para todo el mundo el anuncio de una feliz noticia. Aquel que consiente a tener hijos, y a asumir esa responsabilidad debe suplicar a Dios que su hijo sea capaz de hacer una similar venida al mundo, y ese nacimiento le procurará también una gran alegría.

     Está escrito que Juan «será grande a los ojos del Señor». Esas palabras revelan la grandeza del alma de Juan, la grandeza que aparece a la mirada de Dios. Pero también hay una cierta pequeñez del alma. Es así, al menos, que comprendo ese pasaje del Evangelio: «cuídense de menospreciar a uno de estos pequeñitos que están en la Iglesia» (Mt 18:10). No se me pide que menosprecie al que es grande, porque el que es grande no puede ser despreciado; pero me dicen: «No menosprecies uno de estos pequeñitos»: «pequeñito» y «pequeño» no son palabras tomadas al azar.



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