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Título: LECTURAS DEL MIÉRCOLES 22 DE MARZO DE 2017 Publicado por jartivle en 22.03.17 a las 00:58:30 Primera lectura Lectura del libro del Deuteronomio (4,1.5-9): Moisés habló al pueblo, diciendo: - «Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os enseño para que, cumpliendolos, viváis y entréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar. Mirad: yo os enseño los mandatos y decretos, como me mandó el Señor, mi Dios, para que los cumpláis en la tierra donde vais a entrar para tomar posesión de ella. Observadlos y cumplidlos, pues esa es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos , los cuales, cuando tengan noticia de todos estos mandatos, dirán: "Ciertamente es un pueblo sabio e inteligente esta gran nación." Porque, ¿dónde hay una nación tan grande que tenga unos dioses tan cercanos como el Señor, nuestro Dios, siempre que lo invocamos? Y, ¿dónde hay otra nación tan grande que tenga unos mandatos y decretos tan justos como toda esta ley que yo os propongo hoy? Pero, ten cuidado, guárdate bien de olvidar las cosas que han visto tus ojos y que no se aparten de tu corazón mientras vivas; cuéntaselos a tus hijos y nietos.» Palabra de Dios Salmo Sal 147,12-13.15-16.19-20 R/. Glorifica al Señor, Jerusalén Glorifica al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión. Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R. El envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz; manda la nieve como lana, esparce la escarcha como ceniza. R. Anuncia su palabra a Jacob, sus decretos y mandatos a Israel; con ninguna nación obró así, ni les dio a conocer sus mandatos. R. Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,17-19): En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.» Palabra del Señor Gloria a Ti, Señor Jesús |
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Título: Re: LECTURAS DEL MIÉRCOLES 22 DE MARZO DE 2017 Publicado por jartivle en 22.03.17 a las 00:59:15 comentario del Evangelio por Catecismo de la Iglesia Católica § 1961-1967 “No he venido a abolir la ley sino a darle plenitud.” Dios, nuestro creador y nuestro redentor, se escogió a Israel como pueblo de su propiedad y le reveló su ley, preparando así la venida de Cristo...La ley antigua es la primera etapa de la ley revelada. Sus prescripciones morales están resumidas en los diez mandamientos que constituyen el fundamento de la vocación de la persona humana, creada a imagen de Dios. Prohíben lo que es contrario al amor de Dios y del prójimo y prescriben lo que le es esencial. El decálogo es una luz ofrecida a la conciencia de toda persona para manifestarle la llamada y los caminos de Dios y para protegerla del mal. “Dios ha escrito sobre las tablas de la ley aquello que los humanos no leían en sus corazones.” (S. Agustín) Según la tradición cristiana, la ley santa, espiritual y buena (Rm 7,12ss) es todavía imperfecta. Como un pedagogo (Ga 3,24) la ley indica lo que hay que hacer, pero no da por sí misma la fuerza, la gracia del Espíritu, para ponerlo por obra. A causa del pecado, que la ley no puede borrar, ésta sigue siendo una ley de servidumbre... Es una preparación al evangelio. La ley nueva o la ley evangélica es la perfección aquí en la tierra, de la ley divina, natural y revelada. Es obra de Cristo que se expresa particularmente en el sermón de la montaña. Es también obra del Espíritu Santo y, por él, se convierte en la ley interior de la caridad: “...yo concluiré con el pueblo de Israel y de Judá una alianza nueva...Pondré mis leyes en su mente y las escribiré en su corazón; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.” (Heb 8, 8-10) La ley nueva es la gracia del Espíritu Santo concedida a los fieles por la fe en Cristo... Ella cumple, afina, sobrepasa y conduce a su perfección la ley antigua. En las bienaventuranzas (Mt 5,3ss) cumple las promesas divinas elevándolas y ordenándolas hacia el reino de los cielos.” La ley evangélica se dirige a aquellos que están dispuestos a acoger con fe esta esperanza nueva: los pobres, los humildes, los afligidos, los de corazón puro, los perseguidos por causa de Cristo. Así señalan el camino sorprendente del Reino. |
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