|
||
|
Título: LECTURAS DEL LUNES 20 DE FEBRERO DE 2017 Publicado por jartivle en 20.02.17 a las 00:33:26 Primera lectura Comienzo del libro del Eclesiástico (1,1-10): TODA sabiduría viene del Señor y está con él por siempre. La arena de los mares, las gotas de la lluvia y los días del mundo, ¿quién los contará? La altura de los cielos, la anchura de la tierra y la profundidad del abismo, ¿quién las escrutará? ¿Quién ha escrutado la sabiduría de Dios, que es anterior a todo? Antes que todo fue creada la sabiduría, y la inteligencia prudente desde la eternidad. La fuente de la sabiduría es la palabra de Dios en las alturas y sus canales son mandamientos eternos. La raíz de la sabiduría, ¿a quién fue revelada? y sus recursos, ¿quién los conoció? La ciencia de la sabiduría, ¿a quién fue revelada? y su mucha experiencia, ¿quién la conoció? Uno es el Altísimo, creador todopoderoso. Uno solo es sabio, temible en extremo: el que está sentado en su trono. El Señor mismo creó la sabiduría, la vio, la midió y la derramó sobre todas sus obras. Se la concedió a todos los vivientes y se la regaló a quienes lo aman. Palabra de Dios Salmo Sal 92,1ab.1c-2.5 R/. El Señor reina, vestido de majestad V/. El Señor reina, vestido de majestad; el Señor, vestido y ceñido de poder. R/. V/. Así está firme el orbe y no vacila. Tu trono está firme desde siempre, y tú eres eterno. R/. V/. Tus mandatos son fieles y seguros; la santidad es el adorno de tu casa, Señor, por días sin término. R/. Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,14-29): EN aquel tiempo, Jesús y los tres discípulos bajaron del monte y volvieron a donde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor y a unos escribas discutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió y corrió a saludarlo. El les preguntó: «¡De qué discutís?». Uno de la gente le contestó: «Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no lo deja hablar; y cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda rígido. He pedido a tus discípulos que lo echen y no han sido capaces». Él, tomando la palabra, les dice: «Generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo». Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; este cayó por tierra y se revolcaba echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: «Cuánto tiempo hace que le pasa esto?». Contestó él: «Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua para acabar con él. Si algo puedes, ten compasión de nosotros y ayúdanos». Jesús replicó: «Si puedo? Todo es posible al que tiene fe». Entonces el padre del muchacho se puso a gritar: «Creo, pero ayuda mi falta de fe». Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: «Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: sal de él y no vuelvas a entrar en él». Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que muchos decían que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó cogiéndolo de la mano y el niño se puso en pie. Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: «Por qué no pudimos echarlo nosotros?». El les respondió: «Esta especie solo puede salir con oración». Palabra del Señor Gloria a tI, SEÑOR JESÚS |
||
|
Título: Re: LECTURAS DEL LUNES 20 DE FEBRERO DE 2017 Publicado por jartivle en 20.02.17 a las 00:33:58 comentario del Evangelio por Isaac el Sirio (siglo VII), monje cercano a Mossoul Discursos ascéticos, primera serie "Creo, ayúdame porque tengo poca fe" La fe es la puerta que conduce a los misterios. Lo que los ojos del cuerpo son para las cosas visibles, lo es la fe para las cosas escondidas al alma. Así como tenemos dos ojos del cuerpo, así tenemos dos ojos espirituales para el alma, dicen los padres antiguos, y cada uno tiene su propia visión. Por un ojo vemos los secretos de la gloria de Dios escondida en los seres de su creación, es a saber: su poder, su sabiduría y su providencia eterna que nos envuelve y que nosotros comprendemos cuando consideramos la grandeza de lo alto desde donde él nos conduce. Por el mismo ojo contemplamos asimismo los coros angélicos que nos acompañan en nuestra ruta. (Ap 22,9). En cambio, por el otro ojo contemplamos la gloria de la santa naturaleza de Dios mismo, cuando él nos quiere hacer entrar en sus misterios del Espíritu y abre nuestra inteligencia al océano de la fe. |
||
|
Powered by YaBB! |