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Rocío >> LA CAPILLA del FORO - Lecturas del dia >> LECTURAS DEL MIERCOLES 7 DE OCTUBRE DE 2015
(Mensaje iniciado por: jartivle en 07.10.15 a las 00:32:27)

Título: LECTURAS DEL MIERCOLES 7 DE OCTUBRE DE 2015
Publicado por jartivle en 07.10.15 a las 00:32:27


PRIMERA LECTURA
Tú te lamentas por el ricino, y yo, ¿no voy a sentir la suerte de Nínive, la gran ciudad?
Lectura de la profecía de Jonás 4, 1-11

Jonás sintió un disgusto enorme y estaba irritado. Oró al Señor en estos términos:

– «Señor, ¿no es esto lo que me temía yo en mi tierra? Por eso me adelanté a huir a Tarsis, porque sé que eres compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad, que te arrepientes de las amenazas. Ahora, Señor, quítame la vida; más vale morir que vivir. »

Respondióle el Señor: -«¿Y tienes tú derecho a irritarte?»

Jonás había salido de la ciudad, y estaba sentado al oriente. Allí se había hecho una choza y se sentaba a la sombra, esperando el destino de la ciudad.

Entonces hizo crecer el Señor un ricino, alzándose por encima de Jonás para darle sombra y resguardarle del ardor del sol. Jonás se alegró mucho de aquel ricino.

Pero el Señor envió un gusano, cuando el sol salía al día siguiente, el cual dañó al ricino, que se secó.

Y, cuando el sol apretaba, envió el Señor un viento solano bochornoso; el sol hería la cabeza de Jonás, haciéndole desfallecer.

Deseó Jonás morir, y dijo: – «Más me vale morir que vivir.»

Respondió el Señor a Jonás: – «¿Crees que tienes derecho a irritarte por el ricino?»

Contestó él: – «Con razón siento un disgusto mortal.»

Respondióle el Señor: – «Tú te lamentas por el ricino, que no cultivaste con tu trabajo, y que brota una noche y perece la otra. Y yo, ¿no voy a sentir la suerte de Nínive, la gran ciudad, que habitan más de ciento veinte mil hombres, que no distinguen la derecha de la izquierda, y gran cantidad de ganado?»
Palabra de Dios.

Sal 85, 3-4. 5-6. 9-10
R. Tú, Señor, eres lento a la cólera, rico en piedad.

Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor,
que a ti te estoy llamando todo el día;
alegra el alma de tu siervo,
pues levanto mi alma hacia ti. R.

Porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende a la voz de mi súplica. R.

Todos los pueblos vendrán
a postrarse en tu presencia, Señor;
bendecirán tu nombre:
«Grande eres tú, y haces maravillas;
tú eres el único Dios. » R.




Señor, enséñanos a orar





EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 1-4

Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo:

-«Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.»

Él les dijo:

-«Cuando oréis decid: “Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación.” »

Palabra de Dios

Gloria a Ti, Señor Jesús

Título: Re: LECTURAS DEL MIERCOLES 7 DE OCTUBRE DE 2015
Publicado por jartivle en 07.10.15 a las 00:34:11


comentario del Evangelio por
Santa Teresa de Ávila (1515-1582), carmelita descalza y doctora de la Iglesia
Camino de perfección, c. 30
La oración nos introduce en el reino de Dios

   «Santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino». Ahora, mirad, hijas, qué sabiduría tan grande de nuestro Maestro. Considero yo aquí, y es bien que entendamos qué pedimos en este reino. Mas vio Su Majestad que no podíamos santificar, ni alabar, ni engrandecer, ni glorificar este nombre santo del Padre Eterno conforme a lo poquito que podemos nosotros, de manera que se hiciese como es razón, si no nos proveía su Majestad con darnos acá su reino, y así lo puso el buen Jesús lo uno cabe lo otro, porque entendamos, hijas, esto que pedimos…

   Ahora, pues, el gran bien que me parece a mí  hay en el reino del cielo, con otros muchos,  es ya no tener en cuenta con cosa de la tierra, sino un sosiego y gloria en sí mismos, un alegrarse que se alegren todos, una paz perpetua, una satisfacción grande en sí mismos, que les viene de ver que todos santifican y alaban al Señor y bendicen su nombre y no le ofende nadie. Todos le aman, y la misma alma no entiende en otra cosa sino en amarle, ni puede dejarle de amar, porque le conoce. Y así le amaríamos acá aunque no en esta perfección, ni en un ser, mas muy de otra manera le amaríamos de lo que le amamos, si le conociéramos.

   Posible sería, con el favor de Dios, venir un alma puesta en este destierro, aunque no en la perfección de las que están salidas de esta cárcel porque andamos en mar y vamos este camino ; mas hay ratos que, de cansados de andar, los pone el Señor en un sosiego de las potencias y quietud del alma, que como por señas les da claro a entender a qué sabe lo que se da a los que el Señor llama a su reino.





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