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Título: LECTURAS DEL DOMINGO 16 DE AGOSTO DE 2015 Publicado por jartivle en 16.08.15 a las 00:30:57 PRIMERA LECTURA Comed de mi pan y bebed el vino que he mezclado Lectura del libro de los Proverbios 9, 1-6 La Sabiduría se ha construido su casa plantando siete columnas, ha preparado el banquete, mezclado el vino y puesto la mesa; ha despachado a sus criados para que lo anuncien en los puntos que dominan la ciudad: «Los inexpertos que vengan aquí, quiero hablar a los faltos de juicio: “Venid a comer de mi pan y a beber el vino que he mezclado; dejad la inexperiencia y viviréis, seguid el camino de la prudencia.”»Palabra de Dios. Sal 33, 2-3. 10-11. 12-13. 14-15 R. Gustad y ved qué bueno es el Señor. Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. R. Todos sus santos, temed al Señor, porque nada les falta a los que le temen; los ricos empobrecen y pasan hambre, los que buscan al Señor no carecen de nada. R. Venid, hijos, escuchadme: os instruiré en el temor del Señor; hay alguien que ame la vida y desee días de prosperidad? R. Guarda tu lengua del mal, tus labios de la falsedad; apártate del mal, obra el bien, busca la paz y corre tras ella. R. SEGUNDA LECTURA Daos cuenta de lo que el Señor quiere Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 5, 15-20 Hermanos: Fijaos bien cómo andáis; no seáis insensatos, sino sensatos, aprovechando la ocasión, porque vienen días malos. Por eso, no estéis aturdidos, daos cuenta de lo que el Señor quiere. No os emborrachéis con vino, que lleva al libertinaje, sino dejaos llenar del Espíritu. Recitad, alternando, salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y tocad con toda el alma para el Señor. Dad siempre gracias a Dios Padre por todo, en nombre de nuestro Señor Jesucristo. Palabra de Dios. EVANGELIO Lectura del santo evangelio según san Juan 6,51-58 En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: – «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.» Dis****ban los judíos entre sí: – «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Entonces Jesús les dijo: – «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron;,el que come este pan vivirá para siempre.» Palabra de Dios Gloria a Ti, Señor Jesús |
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Título: Re: LECTURAS DEL DOMINGO 16 DE AGOSTO DE 2015 Publicado por jartivle en 16.08.15 a las 00:31:42 comentario del Evangelio por San Gaudencio de Brescia (¿-c. 406), obispo Homilía pascual; PG 98, 346 « El que come mi carne y bebe mi sangre, habita en mí y yo en él» El sacrificio celestial instituido por Cristo es, verdaderamente, la herencia que nos legó con su testamento nuevo; la noche en que iba a ser entregado para ser crucificado nos dejó como una prenda de su presencia. Es el viático para nuestro viaje, nuestro alimento en el camino de la vida hasta que, dejando este mundo, lleguemos al término de ésa. Por eso el Señor dijo: «Si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros». Quiso que todos sus favores permanecieran entre nosotros; quiso que las almas rescatadas con su preciosa sangre fueran siempre santificadas según la imagen de su propia Pasión. Por eso dio orden a sus fieles discípulos, que puso como los primeros presbíteros de su Iglesia, que celebraran para siempre estos misterios de vida eterna... Por eso todo el pueblo de los fieles debería tener cada día ante sus ojos la representación de la Pasión de Cristo; teniéndola en nuestras manos, recibiéndola en nuestra boca y en nuestro corazón, conservaremos un recuerdo imborrable de nuestra redención. Precisa que el pan sea hecho con harina de muchos granos de trigo, mezclada con agua y el fuego culmine su obra en ella. Se encuentra, pues, en ella una imagen semejante al cuerpo de Cristo porque nosotros sabemos que Cristo, con todos los hombres, forma un solo cuerpo que el Espíritu Santo ha llevado a su plenitud... De la misma manera, el vino de su sangre se saca de muchos racimos, es decir, de racimos de la viña por él plantada, exprimidos bajo el lagar de la cruz; derramado en el corazón de sus fieles borbotea en él por su propio poder. Este es el sacrificio de la Pascua que lleva la salvación a todos los que han sido liberados de la esclavitud de Egipto y del Faraón, es decir, del demonio. Recibidlo unidos a nosotros, con toda la avidez de un corazón religioso. |
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