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Título: LECTURAS DEL MIERCOLES 12 DE AGOSTO DE 2015 Publicado por jartivle en 12.08.15 a las 10:26:37 PRIMERA LECTURA Murió Moisés, como había dicho el Señor, y ya no surgió otro profeta como él Lectura del libro del Deuteronomio 34, 1-12 En aquellos días, Moisés subió de la estepa de Moab al monte Nebo, a la cima del Fasga, que mira a Jericó; y el Señor le mostró toda la tierra: Galaad hasta Dan, el territorio de Neftall, de Efraín y de Manasés, el de Judá hasta el mar occidental, el Negueb y la comarca del valle de Jericó, la ciudad de las palmeras, hasta Soar; y le dijo: -«Ésta es la tierra que prometí a Abrahán, a Isaac y a Jacob, diciéndoles: “Se la daré a tu descendencia.” Te la he hecho ver con tus propios ojos, pero no entrarás en ella.» Y allí murió Moisés, siervo del Señor, en Moab, como había dicho el Señor. Lo enterraron en el valle de Moab, frente a Bet Fegor; y hasta el día de hoy nadie ha conocido el lugar de su tumba. Moisés murió a la edad de ciento veinte años; no había perdido vista ni había decaído su vigor. Los israelitas lloraron a Moisés en la estepa de Moab treinta días, hasta que terminó el tiempo del duelo por Moisés. Josué, hijo de Nun, estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés le había impuesto las manos; los israelitas le obedecieron e hicieron lo que el Señor había mandado a Moisés. Pero ya no surgió en Israel otro profeta como Moisés, con quien el Señor trataba cara a cara; ni semejante a él en los signos y prodigios que el Señor le envió a hacer en Egipto contra el Faraón, su corte y su país; ni en la mano poderosa, en los terribles portentos que obró Moisés en presencia de todo Israel. Palabra de Dios. Sal 65, 1-3a. 5 y 8. 16-17 R. Bendito sea Dios, que me ha devuelto la vida. Aclamad al Señor, tierra entera; tocad en honor de su nombre, cantad himnos a su gloria. Decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!» R. Venid a ver las obras de Dios, sus temibles proezas en favor de los hombres. Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, haced resonar sus alabanzas. R. Fieles de Dios, venid a escuchar, os contaré lo que ha hecho conmigo: a él gritó mi boca y lo ensalzó mi lengua. R. EVANGELIO Si te hace caso, has salvado a tu hermano Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 15-20 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.» Palabra de Dios Gloria a Ti, Señor Jesús |
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Título: Re: LECTURAS DEL MIERCOLES 12 DE AGOSTO DE 2015 Publicado por jartivle en 12.08.15 a las 10:35:41 comentario del Evangelio por Isaac de Stella (¿-c. 1171), monje cisterciense Sermon 11, 13 «Todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo y lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo» Todo lo del Esposo y la esposa es común: el honor de recibir la confesión y el poder de la remisión. Es la razón de esta palabra:«Vete y muéstrate al sacerdote»(Mt 8, 4)... La Iglesia no puede por tanto restablecer nada sin Cristo; y Cristo no quiere restablecer nada sin la Iglesia. La Iglesia no puede restablecer nada salvo al penitente, es decir lo que Cristo primero ha tocado. Cristo no quiere reservarse ninguna remisión que la Iglesia menosprecie. Cristo todopoderoso puede todo por sí mismo: bautizar, consagrar la Eucaristía, ordenar, perdonar los pecados, y el resto; pero, el Esposo humilde y fiel, no quiere hacer nada sin la esposa. «Lo que Dios ha unido, que el hombre por tanto no lo separe»(Mt 19,6).«Este gran misterio, yo lo refiero a Cristo y a su Iglesia»(Ef 5,32)...Guárdate tú bien de separar la cabeza del cuerpo; no impidas que Cristo exista todo entero; pues Cristo no está jamás entero sin la Iglesia, y la Iglesia no puede ser sin Cristo. El Cristo total, integral, es cabeza y cuerpo. |
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