Foro del Rocio (/cgi-bin/yabb/YaBB.cgi)
Rocío >> LA CAPILLA del FORO - Lecturas del dia >> LECTURAS DEL MARTES 2 DE DICIEMBRE 2014
(Mensaje iniciado por: jartivle en 02.12.14 a las 00:08:52)

Título: LECTURAS DEL MARTES 2 DE DICIEMBRE 2014
Publicado por jartivle en 02.12.14 a las 00:08:52


1ª lectura: Sobre él se posará el espíritu del Señor

Lectura del libro de Isaías 11, 1-10
Aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago.
Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de prudencia y sabiduría, espíritu de consejo y valentía,
espíritu de ciencia y temor del Señor. Le inspirará el temor del Señor.
No juzgará por apariencias ni sentenciará sólo de oídas; juzgará a los pobres con justicia, con rectituda los desamparados.
Herirá al violento con la vara de su boca, y al malvado con el aliento de sus labios.
La justicia será cinturón de sus lomos, y la lealtad, cinturón de sus caderas.
Habitará el lobo con el cordero, la pantera se tumbará con el cabrito, el novillo y el león pacerán juntos:un muchacho pequeño los pastorea.
La vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas; el león comerá paja con el buey.
El niño jugará en la hura del áspid, la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente.
No harán daño ni estrago por todo mi monte santo: porque está lleno el país de ciencia del Señor, como las aguas colman el mar.
Aquel día, la raíz de Jesé se erguirá como enseña de los pueblos: la buscarán los gentiles, y será gloriosa su morada.



Salmo: Sal 71, 1-2, 7-8. 12-13. 17

R. Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente.

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R.

Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
que domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra. R.

Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres. R.

Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol:
que él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. R.





Jesús, lleno de la alegría del Espíritu Santo






Evangelio:

Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 21-24
En aquel tiempo, lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó Jesús:
- «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabiosy a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla.
Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.
Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar.»
Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte:
- «¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.»

Palabra de Dios

Gloria a Ti, Señor Jesús

Título: Re: LECTURAS DEL MARTES 2 DE DICIEMBRE 2014
Publicado por jartivle en 02.12.14 a las 00:10:34


comentario del Evangelio por
San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia
Sobre el salmo 118
“Muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis”

   “Anhelo tu salvación, Señor,” (Sal 119,174) es decir, tu venida. Bienaventurada debilidad que está impregnada por el deseo de algo no conseguido todavía, pero esperado con verdadera pasión. ¿A quién corresponden estas palabras, desde los orígenes de la humanidad hasta el final de los tiempos, sino al pueblo escogido, al sacerdocio real, a la nación santa (cf 1P 2,9) a todos los que en esta tierra y en este tiempo han vivido, viven y vivirán en el deseo de poseer a Cristo?

   El anciano Simeón es testigo de esta espera cuando, recibiendo a Cristo en sus brazos, exclama: “Ahora Señor, según tu promesa, puedes dejar que tu siervo muera en paz. Mis ojos han visto a tu Salvador” (Lc 2,29). Este deseo no se ha desvanecido nunca en los santos y nunca se desvanecerá en el cuerpo de Cristo que es la Iglesia, hasta la consumación de los siglos, hasta que venga “el deseado de las naciones”, prometido por el profeta (Ag 2,8).
   
   El deseo del que hablamos se refiere, con el apóstol, a “la manifestación de Nuestro Señor Jesucristo” (1 Tim 6,14). De ella habla San Pablo a los colosenses: “cuando aparezca Cristo, vuestra vida, entonces también vosotros apareceréis gloriosos con él" (Col 3,4). La Iglesia, en los primeros tiempos, antes de que la Virgen infantara contaba ya con los santos que anhelaban la venida de Cristo en carne humana. Hoy cuenta con otros santos que anhelan la manifestación de Cristo. Nunca se ha interrumpido este anhelo.



  Powered by  YaBB!