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Título: LECTURAS DEL LUNES 10 DE FEBRERO 2014 Publicado por jartivle en 10.02.14 a las 08:12:32 PRIMERA LECTURA Llevaron el arca de la alianza al Santísimo, y la nube llenó el templo Lectura del primer libro de los Reyes 8, 1-7. 9-13 En aquellos días, Salomón convocó a palacio, en Jerusalén, a los ancianos de Israel, a los jefes de tribu y a los cabezas de familia de los israelitas, para trasladar el arca de la alianza del Señor desde la ciudad de David, o sea Sión. Todos los israelitas se congregaron en torno al rey Salomón, en el mes de Etanín (el mes séptimo), en la fiesta de las Tiendas. Cuando llegaron todos los ancianos de Israel, los sacerdotes cargaron con el arca del Señor, y los sacerdotes levitas llevaron la tienda del encuentro, más los utensilios del culto que había en la tienda. El rey Salomón, acompañado de toda la asamblea de Israel reunida con él ante el arca, sacrificaba una cantidad incalculable de ovejas y bueyes. Los sacerdotes llevaron el arca de la alianza del Señor a su sitio, al camarín del templo, al Santísimo, bajo las alas de los querubines, pues los querubines extendían las alas sobre el sitio del arca y cubrían el arca y los varales por encima. En el arca sólo había las dos tablas de piedra que colocó allí Moisés en el Horeb, cuando el Señor pactó con los israelitas, al salir de Egipto. Cuando los sacerdotes salieron del Santo, la nube llenó el templo, de forma que los sacerdotes no podían seguir oficiando, a causa de la nube, porque la gloria del Señor llenaba el templo. Entonces, Salomón dijo: -«El Señor puso el sol en el cielo, el Señor quiere habitar en la tiniebla; y yo te he construido un palacio, un sitio donde vivas para siempre.» Palabra de Dios. Sal 131, 6-7. 8-10 R. Levántate, Señor, ven a tu mansión. Oímos que estaba en Efrata, la encontramos en el Soto de Jaar: entremos en su morada, postrémonos ante el estrado de sus pies. R. Levántate, Señor, ven a tu mansión, ven con el arca de tu poder: que tus sacerdotes se vistan de gala, que tus fieles vitoreen. Por amor a tu siervo David, no niegues audiencia a tu Ungido. R. EVANGELIO Los que lo tocaban se ponían sanos Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 53-56 En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos, terminada la travesía, tocaron tierra en Genesaret y atracaron. Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaban los enfermos en camillas. En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos. Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús |
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Título: Re: LECTURAS DEL LUNES 10 DE FEBRERO 2014 Publicado por jartivle en 10.02.14 a las 08:13:24 Leer el comentario del Evangelio por Santa Faustina Kowalska (1905-1938), religiosa Diario, § 949 - 950 “Todos los que tocaron la franja de su manto, quedaron sanos” Misericordia divina, que nos acompañas toda la vida, confío en ti. Misericordia divina, que nos rodeas particularmente en la hora de la muerte, confío en ti. Misericordia divina, que nos das la vida eterna, confío en ti. Misericordia divina, presente en cada instante de nuestra vida, confío en ti. Misericordia divina, que nos proteges del fuego del infierno, confío en ti. Misericordia divina, que conviertes a los pecadores recalcitrantes, confío en ti. Misericordia divina, maravilla para los ángeles, inconcebible para los santos, confío en ti. Misericordia divina, insondable en todos, los misterios divinos, confío en ti. Misericordia divina, que nos levantas de toda miseria, confío en ti. Misericordia divina, fuente de nuestra felicidad y nuestro gozo, confío en ti. Misericordia divina, que nos llamas de la nada a la existencia, confío en ti. Misericordia divina, que sostienes en tus manos cuanto existe, confío en ti. Misericordia divina, que coronas todo lo que existe y existirá, confío en ti. Misericordia divina, en la cual estamos sumergidos, confío en ti. Misericordia divina, dulce quietud de los corazones atormentados, confío en ti. Misericordia divina, la sola esperanza de las almas desesperadas, confío en ti. Misericordia divina, descanso de los corazones, paz en el espanto, confío en ti. Misericordia divina, delicia y maravilla de las almas santas, confío en ti. Misericordia divina, que nos das la esperanza contra toda esperanza, confío en ti. Oh Dios eterno, en quien la misericordia es insondable e inagotable el tesoro de la compasión, míranos con bondad y llénanos de tu misericordia a fin de que en los momentos difíciles no desesperemos jamás, no perdamos el valor, sino que nos sometamos con total confianza a tu santa voluntad ya que es el mismo amor y misericordia |
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