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Título: LECTURAS DEL SABADO 25 DE ENERO 2014 Publicado por jartivle en 25.01.14 a las 10:18:05 PRIMERA LECTURA Levántate, recibe el bautismo que, por la invocación del nombre de Jesús, lavará tus pecados Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 22, 3-16 En aquellos días, dijo Pablo al pueblo: - «Yo soy judío, nací en Tarso de Cilicia, pero me crié en esta ciudad; fui alumno de Gamaliel y aprendí hasta el último detalle de la ley de nuestros padres; he servido a Dios con tanto fervor como vosotros mostráis ahora. Yo perseguí a muerte este nuevo camino, metiendo en la cárcel, encadenados, a hombres y mujeres; y son testigos de esto el mismo sumo sacerdote y todos los ancianos. Ellos me dieron cartas para los hermanos de Damasco, y fui allí para traerme presos a Jerusalén a los que encontrase, para que los castigaran. Pero en el viaje, cerca ya de Damasco, hacia mediodía, de repente una gran luz del cielo me envolvió con su resplandor, caí por tierra y oí una voz que me decía: – “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” Yo pregunté: – “¿Quién eres, Señor?” Me respondió: – “Yo soy Jesús Nazareno, a quien tú persigues.” Mis compañeros vieron el resplandor, pero no comprendieron lo que decía la voz. Yo pregunté: – “¿Qué debo hacer, Señor?” El Señor me respondió: “Levántate, sigue hasta Damasco, y allí te dirán lo que tienes que hacer. “ Como yo no veía, cegado por el resplandor de aquella luz, mis compañeros me llevaron de la mano a Damasco. Un cierto Ananlas, devoto de la Ley, recomendado por todos los judíos de la ciudad, vino a verme, se puso a mi lado y me dijo: – “Saulo, hermano, recobra la vista.” Inmediatamente recobré la vista y lo vi. Él me dijo: – “El Dios de nuestros padres te ha elegido para que conozcas su voluntad, para que vieras al Justo y oyeras su voz, porque vas a ser su testigo ante todos los hombres, de lo que has visto y oído. Ahora, no pierdas tiempo; levántate, recibe el bautismo que, por la invocación de su nombre, lavará tus pecados.”» Palabra de Dios. Sal 116, 1. 2 R. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio. Alabad al Señor, todas las naciones, aclamadlo, todos los pueblos. R. Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre. R. EVANGELIO Id al mundo entero y proclamad el Evangelio Lectura del santo evangelio según san Marcos 16, 15-18 En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: - «ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.» Palabra del Señor. Gloria a ti señor Jesús |
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Título: Re: LECTURAS DEL SABADO 25 DE ENERO 2014 Publicado por jartivle en 25.01.14 a las 10:18:52 Una de las imágenes de la lectura de Don Quijote de la Mancha es la de la batalla con algunos molinos, y que Don Quijote, llevado de su peculiar locura, identifica con gigantes feroces. De ese relato proviene la conocida expresión: “perseguir molinos de viento”, ir, en definitiva, tras ilusiones que nada tienen que ver con lo real. Ese pasaje del Quijote junto a la lectura del libro de los Hechos de los apóstoles, cuando el gran perseguidor de los cristianos, una vez que cayó a tierra (lo del caballo parece que es un añadido posterior), escuchó una voz del cielo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”. El que después sería San Pablo, estaba convencido de realizar una gran labor apresando a hombres y mujeres que daban testimonio de Jesucristo. Sin embargo, el Señor le hizo ver que su locura, al modo de Don Quijote, era un empeño inútil, ya que se trataba de ir contra la propia voluntad de Dios. Hoy día podría ocurrir algo similar si no fuera porque, a aquellos que persiguen a la Iglesia, no sólo les acompaña la ignorancia sino, sobre todo, la indiferencia ante la verdad, una verdad que, sin duda, buscaba constantemente San Pablo. Por este motivo, me da la impresión, de que pocos de nuestros contemporáneos verán una luz brillar en el cielo que les haga caer de sus respectivos caballos “aburguesados”. El apóstol de los gentiles, una vez repuesto de su caída, interrogó a la voz: “¿Qué debo hacer, Señor?”. No se puso a medir los pros y los contras, sino que su respuesta fue inmediata, e hizo todo lo que Dios le encomendó. Muchos de nuestros conocidos, por el contrario, prefieren seguir instalados en sus “batallitas” con molinos de viento, incluso a sabiendas de que pertenecen al mundo de la más pura ficción. De esta manera, van edificando un muro de contradicciones y de irrealidad desde donde nunca podrán escuchar a Dios. ¡Hay que despertar!, hay que salir de lo que nos adormece, y de todo aquello que nos hace inútiles a los deseos de Cristo: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio”. Si pensáramos en los medios con los que contaban aquellos primeros apóstoles para propagar la Palabra de Dios a todas las naciones, moriríamos de vergüenza (si es que a veces nos queda alguna). Nos quejamos de no tener ni el poder, ni el dinero, ni la influencia de los que se declaran enemigos de Dios, pero, en muchas ocasiones, es simplemente una excusa para seguir atrincherados en nuestras respectivas comodidades. “¡Te basta mi gracia!”, dirá el mismo Señor a Pablo; y su estandarte ya no será ni el orgullo, ni la vanidad, ni la gloria del mundo… sólo la Cruz de Cristo. Si lográramos rescatar un simple brillo de los méritos de Jesús clavado en la Cruz, tú y yo también seríamos capaces de anunciar la única verdad capaz de liberar a todo hombre y mujer. Nos faltan los “arrestos” de la humildad y de la fe para convencernos de que no somos nosotros, es Dios mismo el que está empeñado en llevar a término la obra redentora de su Hijo… y cuenta con nuestra debilidad, que es la única garantía para recibir la gracia del Espíritu Santo. Terrible resulta la sentencia de Jesús: “El que |
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