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Título: LECTURAS DEL MIERCOLES 22 DE ENERO 2014 Publicado por jartivle en 22.01.14 a las 08:18:16 PRIMERA LECTURA Venció David al filisteo con la honda y una piedra Lectura del primer libro de Samuel 17, 32-33. 37. 40-51 En aquellos días, Saúl mandó llamar a David, y éste le dijo: – «Majestad, no os desaniméis. Este servidor tuyo irá a luchar con ese filisteo.» Pero Saúl le contestó: – «No podrás acercarte a ese filisteo para luchar con él, porque eres un muchacho, y él es un guerrero desde mozo.» David le replicó: – «El Señor, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, me librará de las manos de ese filisteo.» Entonces Saúl le dijo: – «Anda con Dios.» Agarró el cayado, escogió cinco cantos del arroyo, se los echó al zurrón, empuñó la honda y se acercó al filisteo. Éste, precedido de su escudero, iba avanzando, acercándose a David; lo miró de arriba abajo y lo despreció, porque era un muchacho de buen color y guapo, y le gritó: – « ¿Soy yo un perro, para que vengas a mi con un palo?» Luego maldijo a David, invocando a sus dioses, y le dijo: – «Ven acá, y echaré tu carne a las aves del cielo y a las fieras del campo.» Pero David le contestó: – «Tú vienes hacia mi armado de espada, lanza y jabalina; yo voy hacia ti en nombre del Señor de los ejércitos, Dios de las huestes de Israel, a las que has desafiado. Hoy te entregará el Señor en mis manos, te venceré, te arrancaré la cabeza de los hombros y echaré tu cadáver y los del campamento filisteo a las aves del cielo y a las fieras de la tierra; y todo el mundo reconocerá que hay un Dios en Israel; y todos los aquí reunidos reconocerán que el Señor da la victoria sin necesidad de espadas ni lanzas, porque ésta es una guerra del Señor, y él os entregará en nuestro poder.» Cuando el filisteo se puso en marcha y se acercaba en dirección de David, éste salió de la formación y corrió velozmente en dirección del filisteo; echó mano al zurrón, sacó una piedra, disparó la honda y le pegó al filisteo en la frente: la piedra se le clavó en la frente, y cayó de bruces en tierra. Así venció David al filisteo, con la honda y una piedra; lo mató de un golpe, sin empuñar espada. David corrió y se paró junto al filisteo, le agarró la espada, la desenvainó y lo remató, cortándole la cabeza. Los filisteos, al ver que había muerto su campeón, huyeron. Palabra de Dios. Sal 143, 1. 2. 9-10 R. Bendito el Señor, mi Roca. Bendito el Señor, mi Roca, que adiestra mis manos para el combate, mis dedos para la pelea. R. Mi bienhechor, mi alcázar, baluarte donde me pongo a salvo, mi escudo y mi refugio, que me somete los pueblos. R. Dios mío, te cantaré un cántico nuevo, tocaré para ti el arpa de diez cuerdas; para ti , que das la victoria a los reyes y salvas a David, tu siervo. R. EVANGELIO ¿Está permitido en sábado salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir? Lectura del santo evangelio según san Marcos 3, 1-6 En aquel tiempo, entró Jesús otra vez en la sinagoga, y había allí un hombre con parálisis en un brazo. Estaban al acecho, para ver si curaba en sábado y acusarlo. Jesús le dijo al que tenia la parálisis: - «Levántate y ponte ahí en medio.» Y a ellos les preguntó: - «¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?» Se quedaron callados. Echando en torno una mirada de ira, y dolido de su obstinación, le dijo al hombre: - «Extiende el brazo.» Lo extendió y quedó restablecido. En cuanto salieron de la sinagoga, los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él. Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús |
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Título: Re: LECTURAS DEL MIERCOLES 22 DE ENERO 2014 Publicado por jartivle en 22.01.14 a las 08:19:05 Escuchamos hoy, aunque en forma resumida, la hazaña de David contra el gigante Goliat. David ya había sido ungido por Samuel como rey de Israel, pero el trono lo ocupaba todavía Saúl. Israel estaba en guerra con los filisteos y se ofreció la posibilidad de dirimir la contienda en un combate singular (un guerrero de cada ejército). Goliat, grande de tamaño y guerrero experimentado, asusta a los israelitas. David, que era un pastor, y de constitución mucho más débil que la del guerrero filisteo, se ofrece para la pelea. Sabemos, aunque no lo leemos hoy, que Saúl le ofreció una armadura pero que David, después de probársela, la rechazó porque le impedía moverse adecuadamente. En lugar de todo lo que le ofrece Saúl prefiere su cayado, su honda. Se trata de sus utensilios de pastor, lo que usaba para cuidar de los rebaños de su padre y quizás para entretenerse o alejar alguna alimaña poco peligrosa que acechara a las ovejas. Humanamente lo que iba a hacer David era una temeridad y, o es extraño que todos pensaran que caminaba hacia una derrota segura en la que sería humillado y perecería. Sin embargo David tiene un arma mucho más poderosa que descubrimos cuando proclama: “yo voy hacia ti en nombre del Seño de los ejércitos, Dios de las huestes de Israel a las que has desafiado”. La armadura de Saúl que ha rechazado se nos presenta como el recurso a las propias fuerzas, a las seguridades que no hacen pie en la confianza en el Señor sino en la autosuficiencia. Pero estas siempre resultan pobres para enfrentarse a los enemigos. Si pensamos en nuestra vida espiritual vemos que no somos capaces de vencer las tentaciones con nuestras solas fuerzas, sino que necesitamos siempre de la gracia del Señor. David no es temerario. En su fragilidad se manifiesta el poder de Dios. Por eso también vence a su enemigo desde lejos. Lanza una piedra que da justo en la frente del gigante. No ha puesto en peligro su vida. Ha avanzado por confianza porque sabía que el Señor iba ha realizar una proeza a través suyo. Por eso no ha tenido miedo. Él sólo ha tenido que aportar su pequeña capacidad para que Dios, valiéndose de ella, derrotara al enemigo. Y, al mismo tiempo, podemos decir con verdad que David ha derrotado a Goliat, porque ha sido su acción (lanzar la piedra) la que ha hecho caer de bruces al enemigo. En nuestra vida espiritual pasa algo parecido. Sin la ayuda de Dios nada podemos, pero con su gracia todo es posible. Si nos enfrentamos al mal con nuestras solas fuerzas lo más probable es que siempre salgamos perdiendo, porque la tentación muchas veces es muy fuerte o aparece por nuestro flanco débil. A veces incluso, como le pasaba al ejército de Saúl, capitulamos antes de enfrentarnos porque nos atemoriza su presencia. Pero quien camina con el Señor no debe temer nada, porque nada se resiste a su poder. Y, de hecho, cuando vivimos en gracia, es Cristo el que lucha en nosotros y con nosotros y en Él siempre salimos vencedores. |
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