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Título: Lecturas del Miércoles 21 de Agosto del 2013 Publicado por jartivle en 21.08.13 a las 12:15:59 PRIMERA LECTURA Pedisteis un rey, siendo así que el Señor es vuestro rey Lectura del libro de los Jueces 9, 6-15 En aquellos días, los de Siquén y todos los de El Terraplén se reunieron para proclamar rey a Abimelec, junto a la encina de Siquén. En cuanto se enteró Yotán, fue y, en pie sobre la cumbre del monte Garizín, les gritó a voz en cuello: -«¡Oídrne, vecinos de Siquén, así Dios os escuche! Una vez fueron los árboles a elegirse rey, y dijeron al olivo: “Sé nuestro rey.” Pero dijo el olivo: “¿Y voy a dejar mi aceite, con el que engordan dioses y hombres, para ir a mecerme sobre los árboles?” Entonces dijeron a la higuera: “Ven a ser nuestro rey.” Pero dijo la higuera: ¿Y voy a dejar mi dulce fruto sabroso, para ir a mecerme sobre los árboles? “ Entonces dijeron a la vid: “Ven a ser nuestro rey.” Pero dijo la vid: “¿Y voy a dejar mi mosto, que alegra a dioses y hombres, para ir a mecerme sobre los árboles?” Entonces dijeron a la zarza: “Ven a ser nuestro rey.” Y les dijo la zarza: “Si de veras queréis ungirme rey vuestro, venid a cobijaros bajo mí sombra; y si no, salga fuego de la zarza y devore a los cedros del Líbano.”» Palabra de Dios. Sal 20, 2-3. 4-5. 6-7 R. Señor, el rey se alegra por tu fuerza. Señor, el rey se alegra por tu fuerza, ¡y cuánto goza con tu victoria! Le has concedido el deseo de su corazón, no le has negado lo que pedían sus labios. R. Te adelantaste a bendecirlo con el éxito, y has puesto en su cabeza una corona de oro fino. Te pidió vida, y se la has concedido, años que se prolongan sin término. R. Tu victoria ha engrandecido su fama, lo has vestido de honor y majestad. Le concedes bendiciones incesantes, lo colmas de gozo en tu presencia. R. EVANGELIO ¿Vas a tener a tú envidia porque yo soy bueno? Lectura del santo evangelio según san Mateo 20, 1-16a En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: -«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: “Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido.” Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: “¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?” Le respondieron: “Nadie nos ha contratado.” Él les dijo: “Id también vosotros a mi viña.” Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: “Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.” Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: “Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno. Él replicó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿0 vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?’ Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.» Palabra del Señor |
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Título: Re: Lecturas del Miércoles 21 de Agosto del Publicado por jartivle en 21.08.13 a las 12:16:45 ¡Libertad! ¡Libertad! Gritaban las masas mientras se metían en las celdas de la cárcel. En ocasiones parece que pensamos así. Hace poco hablaba con un chaval al que le quedaban pocos días de estar encerrado en un centro de menores. Estaba deseando salir para seguir poniéndose hasta arriba de porros y alcohol. Estaba harto de una falta de libertad para entregar su libertad al enemigo. Muchas veces nos encanta –aunque parezca mentira-, pasar de ser hijos a ser esclavos. A los que nos hemos criado leyendo Asterix y Obelix se nos queda en la memoria esos dibujos del mercado de esclavos en Roma, donde los dos protagonistas intentan ser vendidos como esclavos, y la venta de los humanos de distintas razas que había allí. Cada uno estaba orgulloso de ser el mejor esclavo, los más finos y “objetos delicados de casa Tifus”… ¡Vanidad de vanidades! Hasta de ser esclavo se puede presumir. “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?” La parábola de los trabajadores de la viña tiene este curioso final. El propietario no trata al contratado como un esclavo, le llama “amigo”. Dios nos llama amigos, hijos y muchas veces preferimos ponernos en manos de aquel que nos llama objeto de consumo o de producción. El propietario paga lo que había ajustado con el trabajador, lo que cubría sus expectativas esa mañana (aunque por la tarde le pudiera un poco la avaricia), como para ir a trabajar todo el día a la viña. Muchas de las promesas que nos hace el mundo –mucho más el diablo-, no cumplen nunca nuestras expectativas. Prometen mucho y se quedan en aire, en vació, en nada, en soledad, rabia e indignación. Y al final de la jornada se conoce la bondad del propietario para con todos los que responden a su llamada. El final del pecado es la muerte, la muerte muerta que dirá la escritura. A pesar de todo esto nos seguimos presentando voluntarios al mercado de esclavos. El esclavo podía ser manumitido y, en el caso del hombre lo ha sido por Cristo, redimido por Jesús con su vida, pasión y muerte y resurrección. Pero volvemos al mercado de esclavos a vendernos al mejor (o peor) postor. Como los vecinos de Siquén, que eran libres, deciden tener un rey para emular a los pueblos de alrededor y cambian el servir a Dios por servir a un rey humano, nosotros cambiamos la libertad de los hijos de Dios por el servicio al pecado o a nuestras pasiones…, y nos quedamos tan contentos. Miremos a María, la mujer verdaderamente libre pues sólo hace lo que pasa por su corazón, corazón lleno de amor a Dios. Pidámosle a ella la verdadera libertad y no ser nuca esclavos, sino hijos: Hijos de Dios en Cristo. |
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Título: Re: Lecturas del Miércoles 21 de Agosto del Publicado por El-caminante en 21.08.13 a las 13:00:25 ¡¡¡ Gloria a Ti, Señor, Jesús !!! Señor, el rey se alegra por tu fuerza. Oración Señor Jesús, Tú sabes que es lo que más me conviene. Cuenta conmigo, llámame, a la hora que quieras, para trabajar en tu viña. Tú eres fiel a tu Palabra y estás más interesado que yo en mi bien espiritual, por eso confío plenamente en Ti. Quiero escuchar tu voz. Habla, Señor, estoy a la escucha. Petición Señor, quiero trabajar por Ti, quiero desgastarme por Ti, quiero poner todo lo que soy a tu servicio. Ilumíname para saber cómo y dónde servirte. Meditación del Papa La parábola del Evangelio de Mateo sobre los trabajadores llamados a jornada en la viña nos hace comprender en qué consiste esta diferencia entre la justicia humana y la divina, porque hace explícita la delicada relación entre justicia y misericordia. La parábola describe a un agricultor que asume trabajadores en su viña. Lo hace sin embargo en diversas horas del día, de manera que alguno trabaja todo el día y algún otro sólo una hora. En el momento de la entrega del salario, el amo suscita estupor y provoca una discusión entre los jornaleros. La cuestión tiene que ver con la generosidad -considerada por los presentes como injusticia- del amo de la viña, el cual decide dar la misma paga tanto a los trabajadores de la mañana como a los últimos en la tarde. En la óptica humana, esta decisión es una auténtica injusticia, en la óptima de Dios un acto de bondad, porque la justicia divina da cada uno lo suyo y, además, incluye la misericordia y el perdón. Benedicto XVI, 18 de diciembre de 2011. |
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