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(Mensaje iniciado por: Vaquera en 29.12.12 a las 09:24:53)

Título: LECTURAS DEL SABADO 29 E DICIEMBRE DE 2012
Publicado por Vaquera en 29.12.12 a las 09:24:53
Sabado 29 de Diciembre, 2012

Cantemos la grandeza del Señor

Día V dentro de la Octava de Navidad

Proclamemos su amor día tras día

Antífona de Entrada

Tanto amó Dios al mundo,  que le dio a su hijo único, para  que todo el que crea en él, no  perezca, sino que tenga vida eterna.

Se dice Gloria.

Oración Colecta

Oremos:

Dios todopoderoso y eterno,  que con la venida  de tu hijo, luz verdadera,  has disipado las tinieblas  del mundo, míranos con  amor y ayúdanos a celebrar  con cantos y alabanzas  la gloria del nacimiento  de tu Hijo, que vive y reina contigo.

Amén.



Primera Lectura

Lectura de la primera carta

del apóstol san Juan (2, 3-11)

Queridos hermanos:

En esto  tenemos una prueba de que  conocemos a Dios, en que cumplimos sus mandamientos.

El que dice:

“Yo lo conozco”,  pero no cumple sus  mandamientos, es un mentiroso  y la verdad no está en él. Pero  en aquel que cumple su palabra,  el amor de Dios ha llegado a  su plenitud, y precisamente  en esto conocemos que estamos  unidos a él. El que afirma que  permanece en Cristo debe de vivir como él vivió.

Hermanos míos, no les  escribo un mandamiento  nuevo, sino un mandamiento  antiguo, que ustedes tenían  desde el principio. Este  mandamiento antiguo es  la palabra que han escuchado,  y sin embargo, es un  mandamiento nuevo éste  que les escribo; nuevo en él  y en ustedes, porque las  tinieblas pasan y la luz verdadera alumbra ya.

Quien afirma que está en  la luz y odia a su hermano,  está todavía en las tinieblas.  Quien ama a su hermano  permanece en la luz y no  tropieza. Pero quien odia  a su hermano está en las  tinieblas, camina en las  tinieblas y no sabe a dónde  va, porque las tinieblas han

cegado sus ojos.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.



Salmo Responsorial Salmo 95

Cantemos la grandeza

del Señor.

Cantemos al Señor un nuevo  canto, que le cante al Señor toda  la tierra; cantemos al Señor y bendigámoslo.

Cantemos la grandeza

del Señor.  

Proclamemos su amor  día tras día, su grandeza  anunciemos a los pueblos;  de nación en nación, sus maravillas.

Cantemos la grandeza

del Señor.

Ha sido el Señor quien  hizo el cielo; hay gran  esplendor en su presencia  y lleno de poder está su templo.

Cantemos la grandeza

del Señor.



Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.

Tú eres, Señor, la luz  que alumbra a las naciones  y la gloria de tu pueblo,

Israel.

Aleluya.



Evangelio

† Lectura del santo Evangelio

según san Lucas (2, 22-35)

Gloria a ti, Señor.

Transcurrido el tiempo de la  purificación de María, según  la ley de Moisés, ella y José  llevaron al niño a Jerusalén  para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley:

Todo primogénito varón será  consagrado al Señor, y también para ofrecer,  como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones.

Vivía en Jerusalén un hombre  llamado Simeón, varón justo  y temeroso de Dios, que  aguardaba el consuelo  de Israel; en él moraba  el Espíritu Santo, el cual le  había revelado que no moriría  sin haber visto antes al Mesías del Señor.

Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José  y María entraban con el niño  Jesús para cumplir con lo  prescrito por la ley, Simeón  lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo:

“Señor, ya puedes dejar morir  en paz a tu siervo, según lo que  me habías prometido, porque  mis ojos han visto a tu Salvador,  al que has preparado para bien  de todos los pueblos, luz que  alumbra a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel”.

El padre y la madre del  niño estaban admirados  de semejantes palabras.  Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció:

“Este niño ha sido puesto  para ruina y resurgimiento  de muchos en Israel, como  signo que provocará  contradicción, para que  queden al descubierto los  pensamientos de todos los  corazones. Y a ti, una espada  te atravesará el alma”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.



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