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Título: VIA CRUCIS 8 Publicado por CHUMI en 15.03.07 a las 20:00:11 Octava estación: Las mujeres de Jerusalem lloran por Jesús Adoramos te Cristo y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al mundo La pena en el pretorio reclamada te lleva hasta del Golgotha a la cumbre, y en tu camino va la muchedumbre velando con vil odio la jornada. Macilento, sin fuerza, derrotada tu vida por amor, tu pecho en lumbre todo lo hace latir con reciedumbre y el dolor se desdobla en la alborada. Pecó Jerusalem. Más las mujeres, de dolo ante el dolor del Dios vendido, con llanto le confiesan sus quereres; y Dios que a la impiedad fue preterido, prosigue entre los ayes y placeres, que busca ya otro pecho arrepentido. Thelmo de Azcona |
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Título: Re: VIA CRUCIS 8 Publicado por Lavinia en 15.03.07 a las 23:39:20 Gracias Chumi, por ser nuestro guía al acompañar a Nuestra Señor en la Vía Crucis. 8.ª ESTACION Las mujeres lloran al ver a Jesús " Las mujeres lloran al verte sufrir de esta manera. Es normal, Tú nos has hecho sensibles y nos enternecemos cuando vemos el dolor ajeno. Tú sentías piedad cuando veías a alguien aquejado de algún mal, y nosotros estamos hechos, por tu gracia, a imagen y semejanza tuya. Ahora Tú Señor, las ves que lloran por ti, y Tú te apiadas de ellas. "No lloréis por mí. Llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos". Tus palabras son claras, pero tienen fondo y van destinadas a todos nosotros. Todo lo que Tú dices nos tiene que hacer reflexionar. Cuando nos dices esto es que debe de ser muy serio tu mensaje. No te hiciste hombre porque sí. Nos habíamos separado de ti, por nuestro pecado de orgullo, y no éramos capaces de volver a ti, cuando precisamente estamos hechos para ti, y sólo podremos encontrar tu paz, el equilibrio estable del amor, volviendo a tí. Ha de ser cosa pero que muy seria quedar apartado de ti para toda una eternidad. Por eso el Verbo se hizo carne, hombre como yo, como nosotros; pero teniendo las dos naturalezas, la divina y la humana, nos puedes reconciliar con Dios, cosa totalmente inalcanzable a nivel solamente humano. Tu pasión, tu encarnación toda, está encaminada a evitar que los "abismos" se llenen de almas; y Tú nos adviertes una vez más, como si nos quisieras decir: "Lo mío es pasajero, que acepto voluntariamente para poderos salvar; en cambio, por el que no esté conmigo como sarmiento unido a la vid, por ese sí que tenéis que llorar, pues su sufrimiento es para siempre, y entre ese pobre desgraciado y el Amor hay un abismo infranqueable." Señor, te pido que me hagas cada vez más semejante a ti, que mi dolor lo considere pasajero y útil, que yo también sepa entregarme a los demás, y que por medio de la oración y el comportamiento les ayude a no caer en ese abismo. |
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Título: Re: VIA CRUCIS 8 Publicado por _aLMoNTe_ en 16.03.07 a las 05:19:54 VIII-Estación - Jesús habla con las mujeres - ROCIO, JESUS SE LEVANTA SIGUE EL CAMINO CANSADO Y CON FUERZA EN SU GARGANTA CON LAS MUJERES HA HABLADO - Y EN TU SOLEDAD NOSOTROS PEREGRINOS TE VENIMOS A REZAR NO ESTES TRISTE ROCIO MAÑANA VA A RESUCITAR |
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Título: Re: VIA CRUCIS 8 Publicado por aljarafe en 18.03.07 a las 03:36:04 VIII. JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos. Porque llegarán días en que se dirá: "¡Dichosas las estériles, las entrañas que no engendraron y los pechos que no criaron!" Entonces se pondrán a decir a los montes: "¡Caed sobre nosotros!" Y a las colinas: "¡Cubridnos!" Porque si en el leño verde hacen esto, en el seco ¿qué se hará? Son las palabras de Jesús a las mujeres, que lloraban mostrando compasión por el Condenado. No lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos. Entonces era verdaderamente difícil entender el sentido de estas palabras. Contenían una profecía que pronto habría de cumplirse. Poco antes, Jesús había llorado por Jerusalén, anunciando la horrenda suerte que le iba a tocar. Ahora, Él parece remitirse a esa predicción: Llorad por vuestros hijos... Llorad, porque ellos, precisamente ellos, serán testigos y partícipes de la destrucción de Jerusalén, de esa Jerusalén que no ha sabido reconocer el tiempo de la visita. Si, mientras seguimos a Cristo en el camino de la cruz, se despierta en nuestros corazones la compasión por su sufrimiento, no podemos olvidar esta advertencia. Si en el leño verde hacen esto, en el seco ¿qué se hará? Para nuestra generación, que deja atrás un milenio, más que de llorar por Cristo martirizado, es la hora de reconocer el tiempo de la visita. Ya resplandece la aurora de la Resurrección. Mirad ahora el momento favorable; mirad ahora el día de salvación. Cristo dirige a cada uno de nosotros estas palabras del Apocalipsis: Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo. Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo también vencí y me senté con mi Padre en su trono. JUAN PABLO II |
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