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Título: VIA CRUCIS 4 Publicado por CHUMI en 05.03.07 a las 19:36:40 Cuarta estación: Jesús se encuentra con su madre Adoramos te Cristo y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al mundo Del altar de holocausto va el Cordero camino de la búsqueda afanosa que para el Gran amor no es grande cosa la dolorosa carga del madero. Y entre el rugido del soldado fiero, la doliente figura generosa se encuentra con la Madre Dolorosa que sigue al Hijo Dios por el sendero. Cuán insufrible, cuánto hasta el traspaso del corazón sufrido de la Madre fue el encuentro feroz en aquel paso; que a tu encuentro, ¡oh Señor!, mi paso cuadre y en tu amargo dolor yo apure el vaso que os dió a beber de mi impiedad el Padre. Thelmo de Azcona |
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Título: Re: VIA CRUCIS 4 Publicado por verdepinar en 05.03.07 a las 21:24:13 Padre Nuestro........ Oh Dios, haz que tu iglesia, unida con María a la Pasión de Cristo, participe en la gloria de la resurrección. Por Jesucristo nuestro Señor, Amén. |
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Título: Re: VIA CRUCIS 4 Publicado por _aLMoNTe_ en 06.03.07 a las 12:06:27 IV-Estación - Jesús encuentra a su Madre - JESUS CONTINUA ANDANDO CON CORAJE FUERZA Y BRIO Y EN EL CAMINO LLORANDO EL TE HA ENCONTRADO ROCIO - Y EN TU SOLEDAD NOSOTROS PEREGRINOS TE VENIMOS A REZAR NO ESTES TRISTE, ROCIO MAÑANA VA A RESUCITAR |
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Título: Re: VIA CRUCIS 4 Publicado por Lavinia en 06.03.07 a las 23:20:53 Tenías que encontrarla, Señor, en medio de tu Pasión, tenías que completar ésta uniendo a tu dolor física el psíquico, el que más duele, el que desgarra por dentro, sufrir Tú por verla sufrir a Ella. Y Tu, Madre nuestra, sabías ciertamente quien era en realidad tu hijo, no entendías, pero lo guardabas en tu corazón. Sabías que una espada lo atravesaría, pero no podías imaginar ni de qúe forma, ni cuándo, ni cuán doloroso sería aquello, pero aceptaste sin titubeo, desde el primer momento, compartir la cruz de tu hijo, eras "la esclava del Señor" y pedías "se hiciera en Ti la voluntad del Padre". No hay dolor más grande para una madre que el ver morir a su hijo. Déjame adivinar tu dolor, tu pensamiento, tu silencio lleno de expresión. Me siento tan inútil, sin hacer nada, ¿es posible que me quede así pasmado, sin hacer nada, viendo el corazón de una madre cómo se desgarra? ¿Realmente eres la bienaventurada entre todas las mujeres? Y tu dulce mirada llena de dolor me dice: "SÍ, YO SOY" ¡Cuánto tengo que aprender! Madre mía amantísima, enséñame a saber sufrir en silencio. Reconozco que yo habría clamado al cielo, habría estallado en un ataque de rabia, de impotencia, al ver tal injusticia. Enséñame, pues, Señora, a ser paciente. Enséñame a saber perder, saber aceptar las contrariedades, sean justas o injustas, pues esas derrotas corporales son las que van forjando y cimentando el gran triunfo de tu hijo, Nuestro Señor. (Cita de "Meditaciones con motivo de mi primer viaje a Tierra Santa, E. Calicó) |
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Título: Re: VIA CRUCIS 4 Publicado por aljarafe en 10.03.07 a las 18:01:58 IV. JESÚS ENCUENTRA A SU MADRE No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. María recordaba estas palabras. Las consideraba a menudo en la intimidad de su corazón. Cuando en el camino hacia la cruz encontró a su Hijo, quizás le vinieron a la mente precisamente estas palabras. Con una fuerza particular. Reinará... Su reino no tendrá fin, había dicho el mensajero celestial. Ahora, al ver que su Hijo, condenado a muerte, lleva la cruz en la que habría de morir, podría preguntarse, humanamente hablanco: ¿Cómo se cumpliarán aquellas palabras? ¿De qué modo reinará en la casa de David? ¿Cómo será que su reino no tendrá fin? Son preguntas humanamente comprensibles. María, sin embargo, recuerda que tiempo atrás, al oír el anuncio del Ángel, había contestado: Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. Ahora ve que aquellas palabras se están cumpliendo como palabra de la cruz. Porque es madre, María sufre profundamente. No obstante, responde también ahora como respondió entonces, en la Anunciación: Hágase en mí según tu palabra. De este modo, maternalmente, abraza la cruz junto con el divino Condenado. En el camino hacia la cruz, María se manifiesta como Madre del Redentor del mundo. Vosotros, todos los que pasáis por el camino, mirad y ved si hay dolor semejante al dolor que me atormenta. Es la Madre Dolorosa la que habla, la Sierva obediente hasta el final, la Madre del Redentor del mundo. JUAN PABLO II |
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