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Título: Nuestro camino rocianero II Publicado por Chema en 27.05.05 a las 12:08:07 Lo que había sido una mañana desapacible y llena de incertidumbres climáticas, se tornó en un sereno y apacible mediodía. La salida del pueblo por la carretera con dirección a Almonte para adentrarse más tarde en las arenas y los pinares se veía acompasada por los trinos de las pájaros y las notas de los cantes que los peregrinos lanzábamos al Simpecao, a la Virgen del Rocío, a Nuestra Madre de Dios y, todo ello aderezado por una suave y refrescante brisa con olor a romero y jara que mitigaba la dureza de la marcha, (¡¡bendita agua!!), las arenas estaban asentadas facilitando el paso de la caravana y el polvo solo era un recuerdo, un motivo para una seguirilla. Miraba al Simpecao y le iba pidiendo por todo/s, pero de una forma desordenada y agolpada de sentimientos, por lo que decidí organizarme para no dejar ninguna de mis peticiones en el olvido, comenzando por los necesitados que sufren a causa de la locura y la incomprensión humanas, la guerra, el terrorismo, la miseria, el hambre, el abandono, la desextructuración moral y familiar, el odio, la orfandad, la muerte... Menchu caminaba a mi lado, nos mirábamos, sonreíamos,..pero a mi otro lado me di cuenta de que no iba solo, acompañando mi caminar al lado de la rueda derecha de la carreta caminaba mi padre, cogido de mi brazo, me hablaba, me susurraba, me orientaba y de forma queda me comentaba que me esperaba en la Ermita al lado de la Señora y Su Hijo. Espero que imagineís el gozo y la alegría de mi caminar sabiendo lo que sabía, la meta era, si cabe, más prometedora. La primera parada en "Pino Cáceres" se convirtió en un dechado de atenciones por parte del Alcalde de Carretas y el Hermano Mayor, ...como vaís?,...estaís bien?, ...acercaos a la coche de apoyo y tomar lo que queraís...como van esos pies?...cuidado con el sol, teneís protector?, ..enfín como sabe hacerlo una Hermandad y, sobre todo, Rociana. Hasta aquí las cosas iban bien, en general, si bien me molestaba levemente el boto derecho, no otorgándole mayor importancia. Nos sentamos al pie de uno de los pinos y esperamos la llegada de los componentes de nuestra reunión, a la cual le faltaba la presencia de mi padrino que este año no pudo venir por atender a su suegra (noventa y tantos), dedicándole ese primer trago de vino fresco del condado. Abrazos y besos emocionados con muchos de la reunión que no habíamos visto por circunstancias de organización, alegría general por el reencuentro y en la mirada de todos..Ella, la Blanca Paloma. Una vez repuestas las fuerzas, de nuevo el cohetero y el son del tamborilero anunciaron el reinicio de la marcha. CAMINAMOS HACIA TI MADRE. |
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