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I Centinelas de azahares se estremecen con el viento, con roces de zapatillas se están durmiendo en silencio. Capataces celestiales con palabras de la brisa van diciendo bajo el paso que no vaya tan deprisa.
ESTRIBILLO: Mece el palio con dulzura, mi valiente costalero, que está llorando la Virgen por Jesús en el madero.
II Hileras de capirotes hiriendo vienen el aire; en tus hombros, costalero, viene llorando una madre. Y Cristo "crucificao" en la cruz de su martirio va tiñendo con su sangre la blancura de los lirios.
III La Virgen bajo su palio brinda a la noche hermosura, por sus mejillas resbalan sus cristales de amargura. Para aliviarla en su llanto la saeta sube al cielo y se percibe en sus ojos por un momento el consuelo.
IV La Luna se está asomando por ver a Cristo en el puente y alumbra en la madrugada las espinas de su frente. La noche del Viernes Santo el río no se ha "dormío" por reflejar a su paso ese rostro "dolorío".