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 Viva la Virgen del Rocío
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LECTURAS DEL VIERNES 17 DE SEPTIEMBRE DE 2010
« fecha: 17.09.10 a las 08:29:43 » |
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= Viernes 17 de Septiembre, 2010 Atiéndeme, Dios mío, y escucha mi oración Feria de la 24a. S. T. O. o memoria libre de san Roberto Belarmino, obispo y doctor de la Iglesia A ti mi voz elevo, pues sé que me respondes Antífona de Entrada Firmeza es el Señor para su pueblo, defensa y salvación para sus fieles. Sálvanos, Señor, vela sobre nosotros y guíanos siempre. Oración Colecta Oremos: Padre misericordioso, que nunca dejas de tu mano a quienes has hecho arraigar en tu amistad, concédenos vivir siempre movidos por tu amor y un filial temor de ofenderte. Por nuestro Señor Jesucristo… Amén. Primera Lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios (15, 12-20) Hermanos: Si hemos predicado que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo es que algunos de ustedes andan diciendo que los muertos no resucitan? Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, nuestra predicación es vana, y la fe de ustedes es vana. Seríamos, además, falsos testigos de Dios, puesto que hemos afirmado falsamente que Dios resucitó a Cristo: porque, si fuera cierto que los muertos no resucitan, Dios no habría resucitado a Cristo. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, es vana la fe de ustedes; y por tanto, aún viven ustedes en pecado, y los que murieron en Cristo, perecieron. Si nuestra esperanza en Cristo se redujera tan sólo a las cosas de esta vida, seríamos los más infelices de todos los hombres. Pero no es así, porque Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los muertos. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor. Salmo Responsorial Salmo 16 Atiéndeme, Dios mío, y escucha mi oración. Señor, hazme justicia y a mi clamor atiende; presta oído a mi súplica, pues mis labios no mienten. Atiéndeme, Dios mío, y escucha mi oración. A ti mi voz elevo, pues sé que me respondes. Atiéndeme, Dios mío, y escucha mis palabras; muéstrame los prodigios de tu misericordia, pues a quien acude a ti, de sus contrarios salvas. Atiéndeme, Dios mío, y escucha mi oración. Protégeme, Señor, como a las niñas de tus ojos, bajo la sombra de tus alas escóndeme, pues yo, por serte fiel, contemplaré tu rostro y al despertarme, espero saciarme de tu vista. Atiéndeme, Dios mío, y escucha mi oración. Aclamación antes del Evangelio Aleluya, aleluya. Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. Aleluya. Evangelio † Lectura del santo Evangelio según san Lucas (8, 1-3) Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, Jesús comenzó a recorrer ciudades y poblados predicando la buena nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y curadas de varias enfermedades. Entre ellas iban María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, el administrador de Herodes; Susana y otras muchas, que los ayudaban con sus propios bienes. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
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