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Tema: LECTURAS, LUNES 4 DE ENERO (Leido 193 veces) |
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victor_poeta
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 MARISMEÑA ROCÍO
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LECTURAS, LUNES 4 DE ENERO
« fecha: 04.01.10 a las 07:39:24 » |
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Lunes de la 2ª semana de Navidad PRIMERA LECTURA No puede pecar, porque ha nacido de Dios Lectura de la primera carta del apóstol San Juan 3, 7-10 Hijos míos, que nadie os engañe. Quien obra la justicia justo, como él es justo. Quien comete el pecado es del diablo, pues el diablo pe desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del diablo. Todo el que ha nacido de Dios no comete pecado, porque germen permanece en él, y no puede pecar, porque ha nacido Dios. En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del diablo: todo el que no obra la justicia no es de Dios, ni tampoco el que no ama a su hermano. Palabra de Dios. Salmo responsorial Sal 97, 1-2ab. 7-8a. 8b-9 R. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Cantad al Señor un cántico nuevo, por e ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. LOS CONFINES DE LA TIERRA HAN CONTEMPLADO LA VICTORIA DE NUESTRO DIOS Retumbe el mar y cuanto contiene, la tierra y cuantos la habitan; aplaudan los ríos, aclamen los montes. LOS CONFINES DE LA TIERRA HAN CONTEMPLADO LA VICTORIA DE NUESTRO DIOS Al Señor, que llega para regir la tierra. Regirá e orbe con Justicia y los pueblos con rectitud. LOS CONFINES DE LA TIERRA HAN CONTEMPLADO LA VICTORIA DE NUESTRO DIOS EVANGELIO Hemos encontrado al Mesías Lectura del santo evangelio según San Juan 1,35-42 En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: - «Éste es el Cordero de Dios.» Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: - «¿Qué buscáis?» Ellos le contestaron: - «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?» Él les dijo: - «Venid y lo veréis.» Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: - «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).» Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: - «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).» Palabra del Señor. ¡¡¡ GLORIA A TI, SEÑOR JESÚS !!!
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Dios te Salve Maria, Salud para los enfermos
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El-caminante
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 Viva la Virgen del Rocío
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Re: LECTURAS, LUNES 4 DE ENERO
« Responder #2 fecha: 04.01.10 a las 11:02:31 » |
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¡¡¡Gloria a Ti, Señor Jesus!!! Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Venid y lo veréis 3-01-2010 1Ju 3,7-10; Sal 97; Ju 1,35-42 ¿Dónde iremos?, ¿qué veremos? Iremos tras Jesús. Veremos su morada. Estaban con Juan el Bautista. Tenían picor de conversión. Algo no iba bien en sus vidas. Algo les faltaba. Buscaban, sin saber qué, sin alcanzar a quién. Habían oído de Juan, y fueron donde él. Hablaba con palabras de Isaías. Era la voz que grita en el desierto. Enderezad el camino del Señor. ¿Cómo hacerlo? ¿Cuál era ese camino? Ciertamente lo buscaban, pues habían ido allá, tan lejos. No estaban contentos ni siquiera consigo mismos. También habían bajado fariseos, pero estos venían a ver si lo que allá estaba aconteciendo era de los suyos, es decir, de los nuestros, porque sólo los nuestros nos ofrecen una tradición protegida e indudable, en la que no pueden caber sorpresas desagradables. Pedían seguridades. No las encuentran. No las hay. Sólo palabras y signos. Yo bautizo con agua, en medio de vosotros está quien no conocéis. Viene detrás de mí, pero no soy digno de desatarle las sandalias. Es él mismo, Juan, quien marca la diferencia. Él testifica. Viendo cómo Jesús se le acerca, sabe quien es. Este es el Cordero de Dios. ¿Veníais por la predicación de conversión? Pues sabed que es él, el Cordero de Dios, quien quita el pecado en vosotros y en el mundo. ¿Quién es? Todos los judíos sabían del papel del cordero en el sacrificio de Isaac. Jesús aparece como el animal más frágil e indefenso; no como los grandes y poderosos reyes y emperadores. No sólo quita los pecados, sino que los carga sobre sí. Él es, pues, el cordero para la matanza. Sí, es verdad, pero también el preferido de Dios. ¿Qué está pasando aquí, Dios mío? ¿Quién es el que está viniendo a mí? Oímos las palabras del precursor —pues, seguramente, cada uno tenemos el nuestro—, le creemos, ponemos nuestra confianza en él, y por eso seguimos al que está ahí, junto a los otros, igual a los demás; pero tan distinto. El Cordero de Dios. De él sólo parecemos saber este título, tan extraño, tan ambiguo, tan pequeño, tan cargado de infinitos sufrimientos posibles, tan en las cercanías mismas de Dios. Pero todo esto lo vemos apenas si en un puro farfulle. Nos atrae. Pensamos que ahí hay algo, hay alguien que merece la pena. Le seguimos. Se vuelve a nosotros. ¿Qué buscáis? Él sabe qué buscamos, pero nosotros no lo sabemos. Estamos ahí, escudriñando lo que desconocemos. Apenas entendiendo lo que hacemos. Maestro, ¿dónde vives? Misteriosas palabras de Jesús. Venid y lo veréis. Partieron con él a la aventura, la buena aventura; para ellos, es decir, para nosotros, para ti y para mí, esas palabras son un feliz anuncio que cambia para siempre nuestra vida. Fueron y vieron dónde moraba. Se quedaron con él. Podemos recordar incluso la hora: serían las cuatro de la tarde. Luego, corrimos a nuestro hermano. Hemos encontrado al Cristo. Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando. Hermosa la mirada de Jesús. Atrayente. Esa mirada cambia nuestra vida. Le siguieron para siempre. ¿Le seguiremos para siempre? Es impresionante la lectura, estos días ordinarios del tiempo de Navidad, de la primera carta de san Juan. Hemos renacido de Dios. Por eso, todo cambia en nuestra vida. Ya no cometemos pecado. ¿Ya no cometemos pecado? No puedes pecar, porque has nacido de Dios. ¿No puedes pecar?, ¿no puedo pecar? Obramos su justicia y amamos a nuestros hermanos. Dios mío, ¿lo hacemos de verdad y siempre? Señor, de ti dependemos; de ti dependo.
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