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Tema: LECTURAS, MIÉRCOLES 28 DE MAYO (Leido 335 veces) |
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El-caminante
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 Viva la Virgen del Rocío
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Re: LECTURAS, MIÉRCOLES 28 DE MAYO
« Responder #1 fecha: 27.05.08 a las 23:36:06 » |
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¡¡¡Gloria a Ti, Señor Jesús!!! Glorifica al Señor, Jerusalén La Palabra del Señor permanece para siempre El que quiera ser grande, sea vuestro servidor..... Gracias Señor, por tu Palabra, porque siempre estas grande con nosotros, porque eres Tu el que lo haces a favor nuestro y por el Amor que nos tienes. Perdón Señor por todas las veces que prefiero que me sirvan a servir, a ser escuchado antes que escuchar, por faltar a la caridad, ser soberbio y egoísta. Virgen Maria del Rocío consoladora de los afligidos y refugio de los pecadores ruega por nosotros. Virgen del Rocío y Blanca Paloma Gracias por todo. Feliz día nos de Dios a tod@s.
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Lavinia
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Re: LECTURAS, MIÉRCOLES 28 DE MAYO
« Responder #2 fecha: 27.05.08 a las 23:57:14 » |
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¡GLORIA A TI, SEÑOR JESUS! Mirad que habéis vuelto a nacer, y no de una semilla mortal, sino de una inmortal, por medio de la Palabra de Dios viva y durader
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"Porque de tal manera am� Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unig�nito, para que todo aquel que en �l cree, no se pierda, mas tenga vida eterna..." (Juan 3:16)
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El-caminante
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 Viva la Virgen del Rocío
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Re: LECTURAS, MIÉRCOLES 28 DE MAYO
« Responder #6 fecha: 28.05.08 a las 17:36:23 » |
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Autor: Misael Cisneros | Fuente: Catholic.net Petición de los hijos de Zebedeo Marcos 10, 32-45. Tiempo Ordinario. Cuidemos el lugar que Cristo nos tiene preparado en el cielo. Reflexión Jesús sabía que subir a Jerusalén significaba acercarse a la muerte. Los judíos y fariseos ya pensaban matarlo porque no les convenía la doctrina que estaba predicando y además porque los adeptos que se le unían se multiplicaban cada vez más. Es por esto que sus discípulos tenían miedo. Ninguno de nosotros se acercaría a una ciudad donde sabemos que nos sentarán en una silla eléctrica o donde colocarán nuestra cabeza debajo de una guillotina... Sin embargo, el evangelio nos dice que Jesús iba delante de ellos. Esto es lo más importante y el motivo por el cual venceremos el miedo. No les abandonó ni les dejó a la deriva, más aún, ni siquiera les envío a ellos solos por su cuenta permaneciendo Él en otra ciudad. Sino que Cristo mismo iba delante de ellos, como un capitán que está al frente de su escuadrón para librar el combate. Cada uno de nosotros camina a su propia Jerusalén. Para unos será la posibilidad de construir una familia, en otros la elección de una carrera o quizás en tantos otros la responsabilidad de dar una buena educación a los hijos. Quizás nosotros también estamos temerosos igual que los discípulos, porque nos acercamos a una ciudad donde no queremos ir. Una ciudad a la que nos dirigimos sin poner resistencia pero de la que quizá tenemos miedo, temerosos de lo que nos sucederá cuando lleguemos a ella. ¿Tendré buen futuro si me caso? ¿Sabré educar correctamente a mis hijos? ¿Tendrá éxito el nuevo negocio? Son temores que a todos nos vienen cuando caminamos solos por esta vida. Pero cuando nos demos cuenta de que el maestro va delante de nosotros y es Él quien guía nuestros pasos, nuestras inseguridades se desvanecerán y nuestra confianza en ÉL aumentará porque ¡Cristo es el amigo que nunca falla! Por otra parte, ni siquiera los apóstoles estaban a salvo de la ambición. También ellos querían ser los “ministros” de ese nuevo Reino que Jesús anunciaba. ¡Qué lejos estaban de entender el auténtico significado de su mensaje! Quizás sea uno de los aspectos menos comprendidos del cristianismo. Porque ponerse a servir exige algo de humillación, desprendimiento, entrega y sacrificio. Es más cómodo sentarse a ver cómo los demás trabajan, pero eso no tiene ningún mérito. Jesús nos dio un ejemplo insuperable de lo que es servir. Imagínese que el mismo Dios, dueño y Señor de todo, se pone al nivel de una de sus criaturas para lavarle los pies. Es el pasaje de la Última Cena que leemos en el evangelio de San Juan. Y eso que el trabajo de lavar los pies estaba reservado sólo a los esclavos. A Cristo no le importa pasar por un esclavo con tal de que los suyos entiendan por fin que es más importante servir que ser servido. Por eso, conviene ir corrigiendo la orientación natural de nuestro corazón, para hacerlo más disponible y atento a las necesidades de quienes conviven con nosotros.
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