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Tema: Lecturas, sábado 23 de febrero (Cuaresma) (Leido 269 veces) |
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Francisco_sevilla
Miembro del Foro

 Viva la Virgen del Rocío
Temas iniciados: 1809
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Lecturas, sábado 23 de febrero (Cuaresma)
« fecha: 22.02.08 a las 22:57:12 » |
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23/02/2008, Sábado de la 2ª semana de Cuaresma PRIMERA LECTURA Lectura de la profecía de Miqueas 7,14-15.18-20 Señor, pastorea a tu pueblo con el cayado, a las ovejas de tu heredad, a las que habitan apartadas en la maleza, en medio del Carmelo. Pastarán en Basán y Galaad, como en tiempos antiguos; como cuando saliste de Egipto y te mostraba mis prodigios. ¿Qué Dios como tú, que perdonas el pecado y absuelves la culpa al resto de tu heredad? No mantendrá por siempre la ira, pues se complace en la misericordia. Volverá a compadecerse y extinguirá nuestras culpas, arrojará a lo hondo del mar todos nuestros delitos. Serás fiel a Jacob, piadoso con Abrahán, como juraste a nuestros padres en tiempos remotos. Palabra de Dios Salmo responsorial Sal 102, 1-2. 3-4. 9-10. 11-12 R. El Señor es compasivo y misericordioso. Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. R. Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura. R. No está siempre acusando ni guarda rencor perpetuo; no nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas. R. Como se levanta el cielo sobre la tierra, se levanta su bondad sobre sus fieles; como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos. R. EVANGELIO +Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 15,1-3.11-32 En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: - «Ése acoge a los pecadores y come con ellos.» Jesús les dijo esta parábola: - «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de saciarse de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros." Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad enseguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud ". Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado." El padre le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Palabra del Señor.
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Un sólo Nombre en mi vida: ROCIO
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El-caminante
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 Viva la Virgen del Rocío
Temas iniciados: 1821
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Re: Lecturas, sábado 23 de febrero (Cuaresma)
« Responder #5 fecha: 23.02.08 a las 16:09:58 » |
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¡¡¡Gloria a Ti, Señor Jesús¡¡¡ Hoy el Evangelio nos narra uno de los episodios más bonitos de lo que es el Amor y la Misericordia de Dios digno de muchas y largas meditaciones. El Hijo menor aun siendo un perdido, en el fondo establece las relaciones sobre el amor, “Me pondré en camino adonde está mi padre”, pues sabe y reconoce que entre el ofendido y el ofensor por encima de todo hay una relación filial. Con la seguridad de que, una vez arrepentido, al menos lo aceptara en la casa aunque sea como a jornalero. El mayor establece las relaciones en el deber, en la obediencia y en la ley "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya,”. Ha estado siempre con el padre pero no tiene confianza en él no siente la relación amorosa y filial, no goza, le da poca importancia a lo más fundamental que es la compañía, la amistad y la Gracia de estar con el padre “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo” Padre, he pecado contra el cielo y contra ti;ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros Señor que yo tenga siempre presente mi pecado y el sentimiento de arrepentimiento. Señor gracia, infinitas gracias, por tu Misericordia, por tu perdón y tu Gracia. Virgen del Rocío, cuando me aleje de la casa de tu Hijo, igual que el hijo pequeño remuérdame siempre que sin pedirle explicación: cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Feliz día.
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