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Hace tiempo que no te veo y te echo de menos, se que estás acompañando a tus hijos almonteños, quisiera que conocieras a quien da alegría a mi casa, a quien ayudastes a nacer, a quien me dedica cada día una mirada con una sonrisa y se me cae el alma a los pies, se llama Marcos, no tiene tres meses y daría la vida por el, ayudale en su camino, mi fe la llevo por dentro pero que mejor que escribirte delante de estos grandes rocieros.