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Te rezo todas las noches y ya no encuentro esa fé, ¿dónde estás que no apareces? Por favor, escúchame, poquito a poco me alejo y ya no sé lo qué hacer.
Ando perdido y sin rumbo y no encuentro la manera de poder rezar una salve con ángeles centinelas entre nubes de algodones sentaíto yo a tu vera.
Aún recuerdo aquellas noches en que Tú me consolabas y que todos mis problemas por tí nunca fueron nada, Virgencita del Rocío, perdona todas mis faltas.
¡Qué feliz Dios mío sería si tu mano me tendieras! Y a mi Virgen del Rocío tenerla por compañera, que mi vida ya no es vida si no la tengo a mi vera.
No me dejes solo aunque ya no pronuncie tu nombre y aunque no mire al cielo cada noche, naceré, si vuelvo a estar contigo otra vez. (M. A. G.)