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Tema: ¡¡¡CONTIGO!!! (Leido 524 veces) |
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argaijo
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Viva la Virgen del Rocío
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¡¡¡CONTIGO!!!
« fecha: 30.07.09 a las 13:15:46 » |
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No habíamos quedado en nada, a nada nos habíamos obligado, sí, había un compromiso, una ilusión, nada concreto... pero sabía que te encontraría, este año sabía que estarías allí, no podías fallarme. Llegamos a la playa y por allí andabas, madrugaste. No necesitamos hablarnos, sonrisas de corazones y ya estaba todo dicho. Juntos observamos el trajín de la gente de la Hermandad que ultimaban lo necesario para el Camino, me sentí acompañado, lleno, alegre. Manuel tiró de las mulas para Bajo Guía y mi Simpecado, desde ese momento tuyo también, inició el Camino. Te vi feliz, contento, entre Angeles y yo, noté tus palmas sordas y sentí tu mudo cante por sevillanas, por Los Romeros, tú siempre por Los Romeros. Disfruté viendo como conocías a mi gente... Mi hermano Pepeluí pendiente siempre de "tó", ¡en la lusha! y a su Fuencis, duendecillo llena de magia de la buena, y a Carlitos, como siempre pegado a su tambor, algo perjudicaillo que iba esa mañana. Disfruté viendo tu sonrisa alegre mientras escuchabas guitarras y voces de Manu y de Juanje, el de la eterna sonrisa, cantando tras la Carreta... ¡qué gozada!, qué disfrute el ver cómo lo que tantas veces te conté, por fin lo estabas viviendo. El Guadalquivir lo cruzamos cantando con la Luli y Pedro, el de la Chicotá, con toda su gente, ¡vaya ambiente!, miraba tu sonrisa bonachona y la mecía de tu pelo por la brisa marinera. Malandar. “Las doce de la mañana, La Línea reza en Doñana el Angelus...”. ¡Cuántas veces habíamos rezado el Angelus juntos a través del móvil!, esta vez lo rezamos cogidos de la mano, esta vez las emociones las pudimos compartir mirándonos a la cara, en el móvil este año estaba mi hermano Agustín, ¡qué pena que no pudiese caminar con nosotros esta vez!, aunque sea... ¡uf!, tela de “jartible”. Y caminamos hacia Ella. Por las mañanas con Angeles, tú a un lado y yo al otro. Por las tardes agarrados a la Carreta. Siempre pegao a la derecha de los mulos Chumi, mi hermano cántabro, ya hemos hablado de él... ¡sí, hombre, ese que anda más que una cabra y al que nunca se le rompen los zapatos!. Junto a nosotros Manolo “el catalán”, siempre cantando, Pedro Macho siempre empujando, Ricardo siempre pendiente de nosotros, para que no nos faltara ni agua, Isi... ¡gente "pa morí"!, rocieros, hermano, buenos rocieros. Cómo me alegré de que los conocieses a todos. Y conociste la senda, ese pino tan humilde que creció en horizontal, como invitando al peregrino a que descanse sobre él, comimos en Marismillas un menú excelentemente narrado por D. Enrique Ponce y sufrimos como nunca en el Cerro del Trigo, de reojo miraba cómo desenredabas Salves de los pinos para que ascendiesen hasta el cielo, Salves de siglos rezadas por tantos y tantos peregrinos. Te vi llorar en los Ansares y reir viendo la cara de Jorge cuando el charré “se salía de pista” y fue a darse de lleno contra un pino. De Sopetón nos encontramos con Dios y allí mismo rezamos una oración por Angel e Isa. Juntos también rezamos el rosario en el Aguaperal y allí mismo Teresa, José Luis y Miguel nos hicieron tocar las estrellas con las yemas de los dedos mientras las velas del Simpecado provocaban mil destellos en nuestras lágrimas. Manu y Fran, el gaditano que si se pone de lao parece que se ha ido, nos explicaron “otro” camino, otra forma de caminar... ¡nos convencieron!, ¿verdad, hermano?. Bajo un gran árbol te bauticé, romero. Era tu primer camino por el Coto, entre lágrimas reales y manzanilla imaginaria... “Solano de las Marismas”, ya siempre serás, para mí, el Solano de las Marismas. La ilusión por llegar nos hacía volar por una senda dura. Divisamos Su Ermita desde el punto más bello, La Canaliega. Ahí sentí un pellizco en el alma, ese que me dio tu ausencia. Solo fue un segundo, porque al siguiente ya estábamos cantando... “y es que este camino tiene un no se qué, no se si serán los pinos o será tal vez... La Línea quita el sentío caminito del Rocío al llegar Pentecostés”, y noté tus manos en mi cintura mientras protegíamos con el cuerpo a Martita, la pequeñina de Juanje, que por primera vez entraba en el Rocío “agarrá” a la Carreta. Y nos fuimos a Verla. Entraste escoltado por Angeles y por mí, los tres de la mano. Allí estaba Ella y allí estábamos nosotros, momento soñado tantas y tantas veces, hermano, todas las que tu corazón "cansao" no nos dejó... “Dios te salve Blanca Paloma hoy te cantamos con alegría porque eres Reina de las Marismas porque eres Madre de Andalucía. Dios se hizo hombre en tus entrañas te dió la gracia porque Tú eres la más humilde del mundo entero las más bendita de la mujeres. Protegenos con Tu amparo en este largo camino que tú conoces Pastora el dolor del peregrino. Queremos vivir amando como manda tu Pastor y perdona al que te ofende y dale al mundo el amor. Tú que escucha siempre nuestras plegarias oye las penas de los romeros que hasta tu ermita llegan dichosos para quererte tus rocieros Sobre tus manos como en un trono al Pastorcillo tienes “sentao”, dile a tu Madre que estás tan cerca que nos perdone nuestros “pecaos” Que su palabra nos guíe que su amor nos de esperanza y que aumente nuestra fe que la fe todo lo alcanza Que nos de también la paz que nos de salud y suerte y que venga a nuestro “lao” cuando nos llegue la muerte Amen, Rocío. Cuando me di la vuelta ya no te vi. Salimos del templo pero tú ya no estabas. Agarré tu medalla, esa que siempre estuvo en tu cabecera y que conmigo hizo el camino, y no estaba la Virgen, la medalla colgaba de mi cuello pero vacía... Hermandad de Huelva sigue poniendo... ¡la Virgen no está!, está vacía, tan vacía como me quedé yo. Tendrías prisa, seguramente te estarían esperando para preparar la Presentación ante la Señora, la Presentación de la Hermandad de los que nos faltan cada primavera. ¡Ay, hermano!. Ahí acabó mi Rocío. Hace unos días se cumplió un año de tu partida hacia las Marismas Eternas. Nuestro hermano, mi hijo y yo, bajo tu centenario algarrobo, atalaya de tus atardeceres, brindamos por tí, bebimos tu tinto y nuestras lágrimas. Con tu hijo y con tu mujer recordamos tus palabras: “El paraíso de la otra vida está en el corazón de los que te recuerdan con amor”. Desde allí, desde tu sitio, vimos caer el sol y sentí sobre mi cara el “Solano de las Marismas”. Te quiero, hermano.
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<º((((>< ¡Un abrazo desde la orillita del Mediterraneo! ><))))º>
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