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El Niño nos pide una nueva oportunidad para renacer en nuestros corazones. Para nadie habrá de ser difícil concedérsela, pues será sólo cuestión de abrir las puertas de la alegría.
Nos trae un mensaje sencillo y claro: “ El mundo puede mejorar, pero sólo será posible a golpes corazón y en aras del querer al otro como a uno mismo. Dios así se dará por amado y el mundo podrá sonreir”.
En estos días de Navidad todo será fácil. Será cuestión de coger las manos de un familiar, de un amigo… mirarse a los ojos, sentir el cariño y pensar… “entre tu y yo podemos cambiar el mundo”. El mensaje de Jesús anidará en el corazón y Jesús se dará por satisfecho.
Hermanos y hermanas todos, os deseo una feliz Navidad, repleta de amor y esperanza.
Que la luz del mundo ilumine vuestros hogares. Amén.