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Tema: HOMILIA DE LA OFRENDA (Leido 14 veces) |
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argaijo
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Viva la Virgen del Rocío
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HOMILIA DE LA OFRENDA
« fecha: 10.12.07 a las 12:12:38 » |
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Os pongo aquí la Homilía que Pedro, nuestro Pater, pronunció en la Eucaristía de la Ofrenda. Es para leerla despacito. ¡Gracias, Pater! Homilía en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción con motivo de la V Ofrenda del Foro a Nuestra Señora del Rocío en su Santuario de Almonte (Huelva). Donación a la Fundación Hombres Nuevos de una Guardería para San Miguel de Monte Grande La Guardia (Bolivia) www.rocio.com Sábado, 8 de diciembre 2007 Aquí estoy… hágase en mí según tu palabra Rvdo. P. José García Muñoz, cura-párroco de Ntra. Sra. de la Asunción de Almonte. Estimados Hermanos representantes de la Pontificia, Real e Ilustre Hermandad Matriz de Ntra. Sra. del Rocío, patrona de Almonte Estimado amigo Juan José Benito García, representante de la Fundación Hombres Nuevos Muy Estimado D. Manuel Romero, Hermano Mayor de la Muy Venerable Hermandad de Ntra. Sra. del Rocío de Ronda Queridos cyber-rocieros, amigos y amigas del foro, hermanos todos: En la Iglesia empezamos el mes de diciembre mirando a María; podríamos decir que estos días del puente de la Purísima son días de Esperanza. Incluso la semana pasada, el papa nos regaló una encíclica que ha querido titular Salvados por la Esperanza, (Spe Salvi), en la que recuerda que la esperanza es el rasgo específico del cristiano, «porque sabe que su vida no termina en el vacío». «La puerta oscura del tiempo, del futuro, se abre». Diciembre se nos abre entonces como un mes entrañable, lleno de belleza y de encanto, mucho más aquí en la Aldea aunque haga fresquito en la calle: * Es el mes del ADVIENTO, lo que significa ilusión y esperanza. * Es el mes de la INMACULADA, estampa de limpieza y hermosura, afirmación de nuestros mejores sueños, estrella brillante en nuestro horizonte. * Y es el mes de la NAVIDAD, cuando Dios se hizo niño y ternura, cuando recibimos mensajes de paz y deseos de felicidad para todos. El Adviento y la fiesta de la Inmaculada nos recuerdan que Dios no cesa de venir a nuestro encuentro, con el fin de salvarnos. Pero para venir hasta nosotros, Dios necesita de nuestra acogida. Parémonos a pensar qué importancia tiene la acogida de María, su aceptación al plan de Dios sobre Ella. María, Santa e Inmaculada desde su Concepción, es una llamada y un modelo de santidad a la cual todos estamos llamados. Por eso la Inmaculada Concepción, no es para nosotros los católicos sólo un dogma de fe, es la certeza de que también en nosotros. concebidos santos e inmaculados desde el momento del bautismo, puede vivir y crecer Cristo. En la primera lectura del libro del Génesis, se muestra la humanidad sometida al pecado (egoísmo – a mí no me mires, fue el otro) y en ese mismo instante, la Palabra de Dios emerge con el primer Evangelio de la Esperanza anunciando que la humanidad como linaje de mujer, alcanzará la victoria, aplastando la cabeza del pecado agresor. La Iglesia aplica este pasaje a María y a su hijo Jesús (Aquí estoy). Esta promesa divina se cumple cuando Jesús, descendencia de mujer, vence al pecado con su entrega radical en la cruz. El Evangelio de hoy nos presenta la escena de la Anunciación del ángel a María. Pero corremos un riesgo al tratarse de un texto tan conocido, cuando escuchamos el primer versículo: “El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret…” ¡click! desconectamos… porque ya nos lo sabemos. O eso nos creemos nosotros. Os invito a contemplar y meditar cada momento, cada frase, cada palabra… descubriremos la hondura tremenda de un misterio inabarcable en el diálogo de Dios mismo con la niña de Nazaret. María sí supo acoger esta primera venida del Mesías, es más, ella la hizo posible. Cuando se le anuncia que espera a un hijo, y José está desconcertado, María es la Virgen de la Espera, sabe esperar ante nuestros desconciertos. Sabe esperar la acción de Dios, dando una respuesta de fe y confianza. María es una muchacha sencilla, que esperaba con toda su fe la llegada del Mesías. Lo que no imaginaba es que iba a ser elegida por Dios para ser la Madre de ese Mesías. Con humildad y con mucha fe responde a esta llamada y se dispone a recibir en su seno al Salvador. En la fiesta de la Inmaculada Concepción celebramos a María, que ha permanecido libre de pecado, como una anticipación de la vida nueva que a través de ella iba a venir al mundo. Ella nos alienta a que nos preparemos para acoger el Misterio, dejando atrás la vida de pecado, reconciliándonos con Dios y los hermanos. Ella, la «llena de gracia», quiere que acojamos a su hijo con un corazón limpio. La Iglesia nos presenta a María en cada Adviento como modelo. Decir Adviento es decir María, es decir espera, modelo de creyente... Es la mujer presente en las promesas proféticas; la gracia que Adán y Eva nos arrebató, nos ha sido devuelta en María... que canta el Magníficat en cumplimiento de las promesas de Yahvé: “como lo había prometido a nuestro padres, a favor de Abraham y su descendencia por siempre” (Lc 1,54s). Su prima Isabel la llama bienaventurada porque ha creído en el Señor: “¡Dichosa tú que has creído!, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá” (Lc 1,45). Es la mujer que escucha, cree y ofrece su disponibilidad al plan de Dios. “Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen” (Lc 11,27). Ella concibió a Cristo primero por la fe, antes que por el Espíritu y la carne. En la última encíclica de Benedicto XVI, el papa llama a María Estrella de Esperanza, pues ella con su «sí» abrió la puerta de nuestro mundo al Dios mismo; Ella se que se convirtió en el Arca viviente de la Alianza, en la que Dios se hizo carne, se hizo uno de nosotros, plantó su tienda entre nosotros” -SpSa 49-. María está llena de Jesús, no sólo por ser la Madre, sino además porque por la fe incondicional en Dios, lo siguió por el camino de la cruz, cumpliendo su sí a Dios dado en la anunciación y al que consagró su vida. En María descubrimos hoy a la Iglesia, que cree en la Palabra de Dios y quiere llenarse de Jesús. La santidad de María, debe impulsarnos a vivir nuestra vocación a la Santidad. Vale la pena poner los ojos en María y hacer nuestro el pensamiento de la Carta a los Efesios -que hemos leído hoy-, dando gracias a Dios porque: "Dios nos eligió en la persona de Cristo para que fuésemos santos e inmaculados ante Él por el amor". Todos somos llamados a la más total y perfecta santidad, como María. Por eso cuando llegamos a los pies de esta bendita imagen de Ntra. Sra. del Rocío, debe darse en nosotros un recuerdo constante de nuestro bautismo y un llamamiento de la exigencia de ser cristiano: una vida nueva en santidad, porque fuimos concebidos como hijos de Dios. Santa María, fue de aquellas almas humildes y grandes en Israel que esperó «el consuelo de Israel» (Lc 2,25) y «la redención de Jerusalén» (Lc 2,38 ). Vivió en contacto íntimo con las Sagradas Escrituras, que hablaban de la Esperanza y de la Promesa hecha por Dios (cf. Lc 1,55). Así podemos entender el miedo que le sobrevino a María cuando el ángel de Dios entró en su aposento y le dijo que daría a luz a Aquel que era la Esperanza del mundo. Maria, tras preguntar… siguió sin entender. Sólo sabia que esa misión venía de parte de Dios, por eso sólo pudo decir: Aquí estoy, hágase en mí según tu palabra. Por Ella, por su «sí», la esperanza de milenios se hacía realidad, entraba en este mundo y su historia. Pero no es María Santísima, de ese tipo de personas que se repliega sobre si misma y se mira el ombligo… viviendo una situación personal tan complicada, no pensó en ella, tuvo noticia del embarazo de su pariente Isabel y se puso en camino por los montes de Judea para visitarla y servirla, como modelo de caridad solícita. Se convirtió así en la imagen de lo que la Iglesia -nosotros los cristianos- tenemos que ser: portadores de esperanza para el mundo en la historia. (cf. SpSa 50) Por eso, la ofrenda de este grupo de cyber-rocieros tiene que seguir el modelo seguido por María Santísima, la solidaridad que sea portadora de esperanza para el otro. Un lazo de oro blanco es una joya preciosa, puede incluso ser todo un símbolo de mucha devoción y cariño, pero nada más… Porque nada engrandece tanto el nombre de Ntra. Sra. del Rocío como la joya de la generosidad que da de comer al hambriento bajo la tutela de las Hijas de la Caridad en su comedor de San Vicente de Paúl en Sevilla, dar de beber al sediento al potabilizar el agua en Perú, vestir al desnudo a través del taller de costura de Camerún y educar al que no sabe ayudando a edificar una guardería en Bolivia… estas son las obras de misericordia que agradan a Dios. Estas son las joyas que más embellecen el resplandor de Nuestra Madre y Señora del Rocío; porque así lo hizo Ella, salió de si, se olvidó de sí misma, y salió a socorrer a su pariente en necesidad. Esto si que es un ejemplo para el Adviento; esto sí que es preparar el camino al Señor acogiendo su Palabra, llevándola al corazón y hacerla vida. De otra manera, festejar a María Santísima del Rocío se quedará en tradición o folclore, pero estará vacío de contenido. De Adviento nos quedan tres semanas, busquemos tres virtudes para desarrollar a nivel personal durante este tiempo. Virtudes como la solidaridad, la sensibilidad por el que sufre, la alegría, la oración, el perdón, la comprensión, etc Hoy vamos a pedir a Nuestra Madre y Señora del Rocío, siempre dócil al Espíritu Santo, poder mostrar a Cristo con nuestros actos y nuestras palabras. Que ella, Virgen Inmaculada y Madre de Esperanza, nos proteja, nos mire con ternura e interceda por nosotros.
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<º((((>< ¡Un abrazo desde la orillita del Mediterraneo! ><))))º>
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MERCEDES
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 Que bien que nací con Huelva y con Huelva moriria
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Re: HOMILIA DE LA OFRENDA
« Responder #3 fecha: 10.12.07 a las 13:58:57 » |
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Por eso, la ofrenda de este grupo de cyber-rocieros tiene que seguir el modelo seguido por María Santísima, la solidaridad que sea portadora de esperanza para el otro. Un lazo de oro blanco es una joya preciosa, puede incluso ser todo un símbolo de mucha devoción y cariño, pero nada más… Porque nada engrandece tanto el nombre de Ntra. Sra. del Rocío como la joya de la generosidad que da de comer al hambriento bajo la tutela de las Hijas de la Caridad en su comedor de San Vicente de Paúl en Sevilla, dar de beber al sediento al potabilizar el agua en Perú, vestir al desnudo a través del taller de costura de Camerún y educar al que no sabe ayudando a edificar una guardería en Bolivia… estas son las obras de misericordia que agradan a Dios. Estas son las joyas que más embellecen el resplandor de Nuestra Madre y Señora del Rocío; porque así lo hizo Ella, salió de si, se olvidó de sí misma, y salió a socorrer a su pariente en necesidad. ...........Toda la homilia fue un regalo, que jamás me cansaré de agradecerte Pedro, pero al cuando nos dirigiste estas palabras, no habia manera, no queria llorar, pero el pecho se me abría, me sentía feliz, orgullosa, satisfecha, de formar parte de todo esto. Mi mejor regalo, sin duda, es poder ayudar cada año al mas necesitado. GRACIAS PETRUS, POR TU REGALO
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Gracias Dios mio, por darme lo que he soñao, que de herencia no ha venio, tenerte siempre en mis labios VIRGEN SANTA DEL ROCIO
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