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Tema: No quiero limpiar los botos (Leido 1077 veces) |
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Petrus
Miembro del Foro

 POR UN ROCÍO DE FE
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Temas iniciados: 22
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No quiero limpiar los botos
« fecha: 13.11.07 a las 06:26:03 » |
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No me limpies tú los botos déjalos como han "venio"… No quiero limpiar los botos… llevan en un rincón de mi alcoba desde que regresé de la peregrinación. La verdad es que nunca los he dejado tanto tiempo sin limpiar, engrasar y preparar para la próxima… tienen más de quince años y supongo que les quedan mucho camino. Pero limpiarlos “hoy” me provoca añoranza… no es pereza, no es tampoco el romanticismo que canta la sevillana, no sé que me pasa… Pero cada vez que me acerco a ellos con el cepillo en la mano para quitar el polvo que aún conservan, me apena dejar caer el sonido del pitero que nos guiaba por la Raya, la compañía de los cyber-rocieros del foro y el cansancio del Camino. No quiero dejar el deambular muy tempranito por Sevilla cuando Momo y Bienve me recogieron. No quiero dejar la sonriente acogida de Gloria al llegar a Villamanrique mientras que resto levantaba… No quiero dejar la sorpresa de descubrir a Verdepinar y familia, vecinos de mi calle en un ámbito diferente… No quiero dejar el esperado encuentro del desayuno y la tostada compartida con Mar… Fueron tantas experiencias y tantos detalles que me han marcado los días posteriores. ¿Cómo olvidar la misa en Villamanrique? La acogida afectuosa en la Parroquia, las simpáticas y repetitivas palabras de Diego el “pelusa”… el detalle de tu-mi medalla. ¿Cómo olvidarme de la alegría de los niños y sus ojos inquietos? Se me hacen presentes las risas en el remolque y las chucherías compartidas. ¿Cómo olvidar la fuerza en la voz de Susana al proclamar el Ángelus? Los pasos reanudados junto a Agustín… y las conversaciones auténticas de quien se abre a la misericordia de Dios y se encamina a casa de Su Madre. Y cuando el cansancio hacía mella, los pasos se ralentizan y te ibas quedando atrás… ahí se escuchaba la voz potente de Gravina animando y no dando cabida al desaliento, engarzando sevillana tras sevillana -no imaginas lo importante que era para mí escucharte de fondo-… el que canta ora dos veces. Marcadas en el corazón me han quedado miradas al llegar a Palacio… instantes eternos de comunicación y complicidad desde el alma que marcan un antes y un después en mi Camino. La comida compartida… los juegos y las bromas con los niños, ...otra vez los niños. Estoy convencido que en esta peregrinación y en cualquier convivencia no pueden faltar los niños, porque es pedagógico para ellos y porque es una alegría añadida para los adultos. Cortito el sesteo y a seguir… nos esperan. La tarde pasó conversando al caminar con otros peregrinos y con el avituallamiento periódico de tres manriqueños de ley que nos animaban desde el coche. Llegué solo al Ajolí… no esperaba que supusiera un momento tan íntimo y de tanto pellizco. Los demás ya estaban festejando la proximidad de la Ermita y con alegría se preparaban para la Salve. Para mi fue un momento de tristeza y oración. Triste por las ausencias… no fue casual que la primera placa en las tablas del puente fuese la de Hinojos. Hube que pararme entonces, antes de pisar el puente, y rezar: Oré confiadamente al Padre por el Sillero, quien -paradójicamente- me habló del Rocío más auténtico, por su familia y los vinculados a su casa; también di gracias a la Virgen del Rocío por encontrármelos en la vida. Oré con pena por las ausencias que en mi vida ha provocado la dureza de corazón: añoré a quién me habló mil veces de la emoción que experimentaba al llegar al Ajolí; recordé lo importante que era para él este camino y cómo me lo intentó explicar en muchas ocasiones sin que yo consiguiera entenderlo. Me di cuenta, que a pesar de los enfados y divisiones, me hubiera gustado llegar a este punto con Manolo, mi vecino y otrora más que un amigo. Me dolía la rabia por la división y la maledicencia que ha provocado esta distancia… En un impulso saqué el móvil para llamarlo, no sé que iba a decirle… temía que no quisiera hablar conmigo o que no tuviese el móvil encima -como siempre- o aún peor, que contestase quien no debía... me dejaba llevar por el impulso del momento: “mira estoy en el Ajolí y me duele esta distancia contigo y que nuestra amistad se haya ido al carajo”… Me interrumpieron pues me esperaban para la Salve ¿casualidad? Quizás la Virgen me indica que todavía no es momento… Tras la Salve me adelanté hacia la ermita, me alcanzaron Antoñito y su madre que querían llegar de la mano a la ermita. Al llegar había una boda, decidimos esperar para entrar juntos, pero antes yo tenía que contarle a Ella unas cosillas a solas… ¿Me miraba? No lo se… la noté triste, me acordé de alguien que le rezaba mucho por mi y también la veía triste por mis asuntos. Madre ¿qué tengo que hacer? ¡Mírame y dime algo!... Mientras esperaba recé el Rosario, vinieron a buscarme y volví a salir de la ermita. Aproveché a tomar un café con Momo y Tere, pero quería regresar cuanto antes, la Virgen y yo teníamos una conversación a la mitad… Me pidieron que fuese la “llave de la reja”, para mi no era algo tan importante, pero el sentido creyente de la peregrinación no podía venirse abajo ahora, todos ansiábamos rezarle la Salve juntos, como juntos celebramos la misa en la mañana, como juntos caminamos y saludamos a la Señora con el Ángelus a mediodía… Con Su mirada sobre mí acogí al grupo, rezamos, cantamos y nos emocionamos… al darme la vuelta al terminar ¡allí estaba su mirada! ¡Me estaba mirando! ¡Y me hablaba…! No contestó a ninguna de mis preguntas, sólo me hizo saber que me quería con la entrañable ternura de una Madre. No quise llorar, pero estaba tremendamente emocionado…
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Petrus
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 POR UN ROCÍO DE FE
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Temas iniciados: 22
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Re: No quiero limpiar los botos
« Responder #1 fecha: 13.11.07 a las 06:30:26 » |
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Al salir comprobé como otros también compartían la emoción, aunque a cada uno María Santísima del Rocío les había mirado de una manera singular. A Mar la miró junto a Antonio… y también les sonrió: “ya era hora niña que me lo trajeras, como al profeta lo conocí en el seno materno”. Marchamos a la casa, nos refrescamos; me hubiese gustado echar un ratito con Ángel2 y beber de su sabiduría rociera, su mujer, Isabel, estuvo atenta para facilitarme una pomadita para los “efectos del camino”. Por mi parte tenía que viajar esa misma noche, estaba muy cansado pero había merecido la pena. Pero no me iba a ir sin que la Madre de Dios todavía me regalara profusamente momentos y personas excepcionales. Allí conocí a uno de Almonte que se ofrecía para llevarme a la Estación cuando me tuviera que marchar, me presentó a su mujer y a su niño. Pensamos ponernos en carretera una hora antes de que saliera mi autobús, pero con niños pequeños ya se sabe… tuvimos que adelantar la marcha porque el pequeñín tenía que cenar y acostarse tempranito. No me gustó despedirme antes de lo previsto de mis compañeros de camino… pero es que me estaba esperando otro detalle de la Virgen. En José Manuel, Loli y Jesús encontré una acogida como sólo se da en el Rocío, aunque ya no estuviésemos en la Aldea y apenas nos conociéramos… tenemos un gran amigo en común y no lo sabíamos, para todos es una persona entrañable y admirable: D. Manuel Sevillano. Esta familia rociera me abrió las puertas de su casa: compartió su mesa, su conversación, su hogar… me hicieron partícipes de su fe y sus sueños. Si esto fuera poco, además quisieron prepararme un bocadillo y regalarme algunos libros: “pero Loli, esto no es un bocadillo, con esto puede comer medio autobús” (no le faltaba un detalle a la bolsa). Aprendí mucho de José Manuel charlando de camino a Sevilla. Me acuerdo cada día de vosotros. Todo esto ¿por qué, Madre?... Gracias por tus entrañables regalos. Gracias por mirarme con ternura. Gracias por esperar a pesar de mí. Gracias por quererme… Perdonad que haya tardado tanto en compartir mis vivencias de peregrinación, pero he necesitado tiempo para dejarlas reposar, repensar y poder ponerlas por escrito. ¿Comprendéis por qué no tengo ganas de limpiar los botos?
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carmona
Visitante
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Gracias Pedro, por escribir cosas tan bonitas. Me he emocionado, y siento envidia sana de esos momentos tan preciados que habeis vividos. Que la Virgen del Rocío te acompañe. VIVA LA VIRGEN DEL ROCIO
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gloria
Miembro del Foro


Viva la Virgen del Rocío
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Re: No quiero limpiar los botos
« Responder #16 fecha: 13.11.07 a las 23:06:05 » |
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Gracias por este escrito tan lleno de tí. Yo tampoco he limpiado los botos.... y el polvo, la arena cojida en nuestra peregrinacion aparece todavia por todo mi cuarto... y quien es capaz de limpiar todo el polvo cojido?? Un camino de fé, de devocion, de compartir y vivir, de caminar y desandar caminos para abrir tu corazón... de vivencias y recuerdos, de penas y alegrias... de dar y recibir... y andar, darle a tu corazon una senda limpia para llenarla de las vivencias con tu gente. Tener un guia... donde acudir cuando te sientes perdida, donde refrescar tu alma... donde cojer fuerzas para seguir caminando.... y tuvoq ser asi... sin voz, para que las palabras no interrumpieran el silencio que dejaba respirar el alma.... donde, Pedro, distes una vuelta de rosca a mi vida. Gracias por no dejarme limpiar mis botos.... Gloria.... ah te quiero mucho!!!!
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Mi sitio esta delante del simpecao compartiendo silencios con el de al lao donde se te aclara el alma y se oscurece el semblante. Os quiero Foro.
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