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Creo en Dios Padre Todopoderoso que está al origen de todo ser viviente. Por el poder de su gran amor es creador del mundo y de sus maravillas. Padre de Jesucristo, también es Padre Nuestro y nosotros somos sus hijos amados. Creo en Jesucristo, Hijo de Dios, vencedor del mal. El es para nosotros el rostro de Dios. Ha venido a este mundo naciendo de la Virgen María y nos ha amado hasta morir en una cruz. Resucitado de entre los muertos, su Evangelio es una Palabra de futuro que abre caminos de libertad y de paz. Nos invita a preparar su vuelta en gloria. Creo en el Espíritu Santo que echa por tierra las puertas cerradas y derrama su aliento de vida sobre la Iglesia y el mundo. Es don de Dios y verdad. Es quien nos reúne todavía hoy y nos da la valentía de compartir todo y la fuerza de establecer lazos nuevos. Nos resucita en Cristo y nos orienta hacia las realidades de arriba. Creo en la Iglesia, rica por el testimonio de los apóstoles, que está al servicio de una Palabra que libera y perdona los pecados. Es a ella a quien Cristo ha confiado el memorial de su muerte y resurrección.