Autor |
Tema: Noches de Silencio (Leido 149 veces) |
|
angel2
Miembro del Foro


Foro os quiero
#
Temas iniciados: 1103
|
 |
Noches de Silencio
« fecha: 23.12.03 a las 18:39:11 » |
Cita Editar
|
Aquella noche en La Juliana, cálida y totalmente oscura, resguardados del posible rocío bajo un enorme pino y junto a unos rescoldos, mi amigo y colega Pío y yo, dábamos cuenta sin ninguna prisa de una botella de anís. Nada perturbaba el silencio, tan sólo algún ronquido o el lloriqueo de un niño salía de este o aquel carromato, quien sabe. En estas ocasiones no necesitábamos ninguna palabra para entendernos. Decir que ni Pío ni yo dormíamos durante los días de camino; si acaso alguna cabezadilla. Sería intensa porque al parecer era suficiente. Me gusta ese silencio; esas noches en las que tan sólo se escuchan rumores lejanos de alguna lechuza o el crepitar de una candela o una piña seca que cansada de estar en suspenso en la rama cae al suelo y rueda sobre las agujas de los pinos. De pronto escuchamos pasos, ayudado por le poca luz que emitían los rescoldos miré mi reloj y pude comprobar que ya pasaba de las cuatro y media. Se acercaban los pasos y Pío se quiso hacer notar y para ello movió descaradamente la candela. Aquellos pasos se acercaron hasta nosotros, un hombre, al que no pudimos ver muy bien sus facciones, nos saludó con unas buenas noches. Le ofrecimos asiento y copa, cosas que rechazó diciendo que su interés era saber si aquella Hermandad era Villanueva. Al recibir contestación afirmativa, se marchó sin hacer ningún comentario. Llenamos nuestras copas y encogiéndonos de hombros seguimos ambos en nuestras calladas meditaciones. Pasaron unos minutos, no más de media hora, cuando, el sonido lejano de unas guitarras rompieron de forma hartamente armónica la quietud de la noche. Se fueron acercando y unas voces que parecían bajar del mismísimo cielo hacía bostezar a los que arropados hasta ese momento pensarían que ángeles celestiales descendían para dar los buenos días a la Hermandad. Lentamente todo despertaba, lentamente aquellas voces se acercaban. Nunca me preocupé en demasía por saber quienes eran los propietarios de tales voces. Llegaron hasta el Simpecado, que se alumbraba con los pabilos de unas casi extinguidas velas y rezaron, cantaron; oraciones y plegarias propias de la Corte Celestial..........Amanecía en La Juliana y rezando, cantando se alejaron nuevamente. Se perdían los rasgueos de sus guitarras, todo volvía a quedar en quietud. Me miró, lo mire, nos miramos, rellenamos por enésima vez nuestras copas y apostaría que a mi amigo y colega Pío le pasó por la cabeza lo mismo que a mí y agrupando los rescoldos con sus viejos botos pensaría: Bonito sueño hemos tenido colega.
|
|
COMPARTE "Noches de Silencio" EN TU FACEBOOK
|
IP almacenada |
|
|
|
|