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Ella, nos ama con amor personal e individual. Jamás ha dejado de amarnos, ni siquiera en los momentos de mayor ingratitud por nuestra parte o cuando cometimos los pecados más graves. Su atención ha sido constante en todas las circunstancias y sucesos, y está siempre junto a nosotros: Y estará con vosotros siempre hasta el último instante de nuestra vida. ¡Tantas veces se ha hecho la encontradiza! En la alegría y en el dolor.
Como muestra de amor nos dejó al Pequeño Pastorcillo, canal de la misericordia divina”. Nos perdona y también nos ha dado un Ángel para que nos proteja. Y Ella nos espera en las Marismas Celestiales donde tendremos una felicidad sin límites y sin término. Pero amor con amor se paga. Y te decimos Madre mía
“Mil vidas si las tuviera daría por poseerte, y mil... y mil... más yo diera... por amarte si pudiera... con ese amor puro y fuerte con que Tú siendo quien eres... nos amas continuamente”